En las últimas horas se abrió un nuevo capítulo para la novela que tiene como protagonistas al presidente Mauricio Macri y a la máxima autoridad del gobierno de los EEUU, Donald Trump. Para entender este presente, es menester repasar en pocas líneas cada uno de los episodios de la temporada 2017, desde el momento en que en agosto, el país del norte impuso un arancel que promedia el 57% contra el biodiésel argentino. Esa medida por supuesto paralizó los embarques del único destino que tenía el producto argentino al traspasar las fronteras.

El negocio es importante: entre enero y junio pasados, la Argentina exportó 741.485 toneladas de biodiésel por US$ 543,8 millones. Del total exportado, EE.UU. compró 716.485 toneladas, es decir el 96% del total. El último número anual que se tiene de la relación bilateral en materia de biodiesel es de 2016, que cerró con ingresos para la Argentina de US$ 1240 millones.

En aquel momento, el biodiésel se exportaba con una retención móvil del 0%, pero el aceite de soja, que se utiliza para hacer el biocombustible, tributaba un 27%. Quizá ese sea el principal argumento que toman los empresarios americanos para asegurar que el productor argentino se “beneficia” con un precio del insumo básico en el mercado interno que conspira contra la libre competencia de un industrial americano.

Para noviembre, Wilbur Ross, Secretario de Comercio de los Estados Unidos aseguraba que “la industria estadounidense está materialmente dañada a causa de importaciones de Argentina e Indonesia que el Departamento de Comercio ha determinado que están subsidiadas”. Con esta definición, se confirmaba la imposición de aranceles sobre las importaciones por cinco años.

Al comenzar 2018, Estados Unidos hace oficial la imposición de un arancel del 72% contra el biodiésel argentino y eso deja al sector agro exportador prácticamente sin posibilidades de venta por los altos impuestos.

Con un panorama poco alentador, Luis Zubizarreta, presidente de CARBIO destacó que “estamos en un mundo que lamentablemente se torna proteccionista” y aseguró que “la Argentina quiere crecer en su exportación de productos con valor agregado y nos encontramos con frentes complicados”.

“Venimos trabajando con cancillería este tema y Macri lo tiene en agenda, pero con la idea de protección que tienen otros países hay que ver cómo se defiende uno”

Según Gustavo Idigoras, especialista en biocombustibles de amplia trayectoria en negociaciones internacionales, “EEUU tiene cerrado el mercado de manera injustificada según las normas de los tribunales internacionales, pero allí la ley les permite hacer este tipo de cosas”.

Agregar valor a la producción e internar vender el producto industrializado a una de las potencias más importantes del planeta no es algo simple, no se ingresa fácilmente. Idigoras destacó que “la industria norteamericana hizo las gestiones correspondientes para evitar el ingreso del biodiesel argentino, la Secretaria de Comercio le dio la razón y por cinco años Argentina se quedaría afuera del negocio a menos que apele a la OMC en un panel internacional”. A priori ese sería el plan del gobierno y los empresarios que han invertido durante años en un polo industrial que desde Santa Fe se convirtió en uno de los polos productivos más eficientes del mundo agrícola. Dicho planteo se realizaría en Ginebra y enfrentaría a la Argentina y EEUU, tal como se hizo en 2013 contra la Unión Europea.

De esta manera se cierra el capítulo “subsidios” y se abre otro, que tiene fecha de “estreno” en los próximos días y se llama “dumping”: aquella práctica comercial que consiste en vender un producto por debajo de su precio normal, o incluso por debajo de su costo de producción, en cuyo caso el biodiesel argentino terminaría con un arancel superior al 100%.

Valor agregado vs. proteccionismo

Hay varias cuestiones que debemos tener en cuenta: en primer término no debemos tomar esto como algo “personal” o “contra la Argentina”; por otra parte, este tipo de conflictos no se resuelven con un llamado telefónico de presidente a presidente, como muchos creen. Más bien todo lo contrario ya que para resolver cuestiones comerciales entre países hay áreas específicas en el ámbito gubernamental. Como último punto debemos observar que desde que Donald Trump asumió su mandato triplicó las medidas antidumping contra varios países, entre ellos Canadá y México, con aranceles superiores al 200%. Para Gustavo Idigoras “la politica de Trump no es un capricho con la Argentina sino que es parte de una decisión que compete a todo el mundo”.

¿Y que pasa con Europa?

La noticia llegó y se agrava la situación para el polo sojero de Rosario. La Comisión Europea decidió abrir una investigación de las importaciones de biodiésel de Argentina para determinar si ese combustible está subvencionado por el gobierno nacional.

Esto tiene dos aristas: por un lado se podrían caer las ventas al único mercado importante a nivel volumen que tiene abierto la Argentina. Y por el otro, el cuestionamiento se produce en plena recta final de la negociación comercial con el Mercosur. Europa cede ante la presión de los productores y si bien tienen una industria ineficiente, su madurez le permite manejar un poder de lobby suficiente como para cerrar las puertas al biodiesel argentino.

Al respecto, Idigoras recuerda que “ya tuvimos una experiencia de cierre de mercado con Europa y lo resolvimos ante la OMC”. Agregó que “quizá en este momento podamos encarar una conversación un poco mas madura y seria para resolver el conflicto”.

Mientras tanto, aquí hay preocupación porque EEUU sigue virtualmente cerrado y Europa amenaza con poner trabas. La agroindustria argentina esta en problemas porque cuando hablamos de biodiesel, nos referimos a un producto que sólo existe en países que tienen una politica de combustibles con corte, es decir que por una cuestión de política ambiental y productiva utilizan un derivado del maíz, azúcar o soja cuando abastecen de combustible a un vehículo. Son pocos los países en el mundo, menos de veinte, los que necesitan biocombustibles y muchos de ellos estan en Europa.

Retenciones del 8%

Europa es el único mercado abierto desde septiembre y en sólo unos meses las ventas dieron un respiro a la producción local, pero el gobierno, con la idea de mostrar un “gesto” a la hora de negociar con EEUU puso una retención para exportar biodiesel del 8%. Según Idigoras, si tomamos en cuenta esa retención, el derecho de importación que tiene la UE y le agregamos el porcentaje residual que quedó tras el “panel” que falló a favor de la Argentina en la OMC, llegamos a un arancel del 22% y ese número es peligroso, porque llegamos casi al mismo porcentaje que se había impuesto cuando en 2013 comenzó el conflicto con Europa.

“a EEUU no le interesa ese 8%; ellos quieren que se eliminen las retenciones o que se iguale el nivel de retenciones DE la soja con el del biodiesel”.

¿Llegará nuestro biodiesel a Estados Unidos?

Es probable que en los últimos meses, cada vez que un productor estadounidense veía un camión en las rutas se sentía molesto: ese motor estaba en marcha con biodiesel argentino, por eso reclamaron y se les dio lugar en el gobierno de Trump.

En las ultimas horas, Wilbur Ross, Secretario de Comercio de Estados Unidos, participó de la recepción de bienvenida que ofreció el nuevo embajador argentino en Washington DC, Fernando Oris de Roa. Allí Ross aseguró que “las relaciones con Argentina están en un nuevo pico histórico” y sostuvo que está “tratando” de que se logre un acuerdo por el biodiesel aunque las negociaciones son “muy complicadas” ya que “la industria local está materialmente perjudicada por importaciones subsidiadas”.

Argentina quedó fuera de juego y según Idigoras hubo dos consecuencias en la economia estadounidense que hay que observar: la protección generó produccion ineficiente y comenzaron a llegar más inversiones en biocombustibles, pero no alcanzaron para abastecer el mercado interno. Comenzaron las importaciones de Europa, que produce a valores más altos y por lo tanto los productores de biodiesel obtuvieron más dividendos al vender su producto a un valor más alto en el mercado interno: pocas empresas ganan mas gracias a la decisión del gobierno de Trump.

Ross promete, sólo eso. Más allá de los gestos que pueda tener la plana mayor del gobierno americano nosotros sabemos que “la única verdad es la realidad” y la resolución publicada en el boletín oficial de EEUU a las propuestas de nuestro país fue que no tuvieron tiempo de revisar las respuestas de los exportadores argentinos.