El proyecto de reforma de la actual Ley de Semillas (Nº 20.247), si bien se diseñó para propiciar mejoras genéticas en autógamas (fundamentalmente soja y trigo), tendrá un mayor impacto relativo en el cultivo de maíz.

Eso porque el texto del proyecto –que ya cuenta con dictamen y está listo para ser tratado en el recinto de la Cámara de Diputados– dispone que los empresarios agrícolas pueden deducir del impuesto a las Ganancias “una vez y media los importes abonados en concepto de adquisición de semilla fiscalizada”.

Un planteo promedio de maíz tardío en la zona núcleo pampeana tiene en la presente campaña agrícola un costo del orden de 570 u$s/tonelada, de los cuales 130 u$s/tonelada están comprendidos por la compra de las bolsas de híbridos de maíz. Una vez y media el monto de esa inversión equivale a 195 u$s/tonelada, una cifra que representa un tercio del gasto directo total.

Es decir: si el cultivo finalmente prospera y los precios de venta del maíz tardío permiten obtener utilidades, entonces, cuando la legislación se encuentre vigente, podrá ser posible reducir uno de cada tres dólares por hectárea de costo directo (esa cálculo para maíz temprano arroja un resultado de uno cada cuatro dólares).

La última oportunidad del año legislativo 2018 para que el proyecto de reforma de la Ley de Semillas sea aprobado será mañana martes 27 de noviembre, luego de lo cual –si la iniciativa recibe media sanción en la Cámara Baja– quedará a disposición del Senado en el período legislativo 2019.

En caso de que el proyecto no prospere en lo que queda del presente año legislativo, el mismo podrá ser tratado en el recinto de Diputados en cualquier momento de 2019, aunque, al tratarse de un año electoral, es muy probable que no ingrese en la agenda política de las principales organizaciones partidarias.