Las permanentes subas del dólar registradas en estos últimos meses están dejando al productor frutícola de Río Colorado prácticamente sin los fondos necesarios para combatir las plagas que habitualmente afectan a los frutales. Tan complejo es el escenario que muchas chacras podrían quedarse sin las aplicaciones preventivas o curas necesarias para asegurar la calidad de la fruta.

En relación a la temporada pasada, se duplicaron los costos de cada aplicación por hectárea, donde ya se está tornando imposible cumplir adecuadamente con los cronogramas establecidos para los tratamientos.

La misma crisis también abarca a todo el sector hortícola, donde los actuales valores en los productos químicos, puede llegar a incidir que algunos de ellos queden en el camino.

Los pequeños y medianos chacareros están haciendo grandes esfuerzos para lograr cumplir con las tareas y algunos de ellos ya registran un fuerte endeudamiento, sin tener una previsibilidad de los precios que tendrán sus productos.

Una pulverización normal por estos días está costando por cada hectárea de fruta un promedio entre $ 3.000 y $ 3.500, cuando la temporada pasada rondó los $ 1.000 a $ $1.500, y cada cura se debe repetir cada 14 y 21 días según las aplicaciones sanitarias que demanden los cerezos, ciruelos, durazneros, entre otras frutas.

Cabe señalar que el fuerte de cada temporada para Río Colorado son las casi 400 hectáreas implantadas con frutas de carozo, donde el durazno es la producción más importante y el resto del período frutícola depende de la realidad del carozo.

Durante una recorrida por la zona frutícola el presidente de la Cámara de Productores, Víctor Pardo, señaló que “esta devaluación nos cambió todos los cálculos, muchos productores no van a poder llegar a la cosecha con las condiciones sanitarias óptimas, dados los altos costos de los agroquímicos. Además, si el precio pagado al productor por su fruta no reacciona a la devaluación de la misma manera, tendremos un panorama más complicado y un futuro para el sector demasiado oscuro”.

Distintas consultas realizadas por “Río Negro” dan cuenta que algunos antiguos emprendedores del sector, optaron por reducir las hectáreas cultivadas en la fruta de pepitas y otros ante la imposibilidad de contar con los dineros necesarios para afrontar los trabajos.

Incluso un grupo de chacareros comentaron que no bajarán los brazos aunque ya están endeudados a futuro, apostando a una buena temporada y con eso poder al menos cubrir los gastos.