Los cambios disruptivos, si bien necesitan un buen tiempo para gestarse, una vez introducidos promueven obsolescencias masivas que toman por sorpresa a muchas empresas. Uno de los casos más conocidos al respecto es el de los diarios de papel, que, frente a la publicidad programática ofrecida por grandes compañías digitales, vienen perdiendo ingresos año tras año

“Vamos por todos los países del mundo para indexar plantas y usamos equipos de alta capacidad de computo, como los empleados por la industria farmacéutica, para caracterizar las propiedades de los vegetales de acuerdo con sus funcionalidades, para después, por medio de machine learning, obtener correlaciones como las que nos permitió crear una mayonesa sin huevo”, indicó el colombiano Hernán Jaramillo, vicepresidente del Área de Desarrollo de Negocios de Just Inc., durante una conferencia ofrecida en el Silicon Valley Forum que se realizó hoy en la ciudad de Rosario.

Just Inc (anteriormente llamada Hampton Creek) es una empresa ubicada en la ciudad de San Francisco, EE.UU., que unos años atrás lanzó un producto innovador: “Just Mayo”. Se trata de una “mayonesa” elaborada en base a proteína aislada de lenteja amarilla y aceite de colza. Se comercializa con los lemas “Non-GMO, Egg-free, Soy-free, Gluten-free” (sin OGM, huevos, soja y gluten). El producto, lejos de comercializarse como un alimento para veganos, se ofrece en tiendas físicas y virtuales como una mayonesa “sana” y compite, por lo tanto, con las mayonesas tradicionales. Este caso muestra como un competidor directo puede surgir de ámbitos no tradicionales para pelearle cuota de mercado de grandes marcas.

El último producto estrella lanzado por la compañía es un líquido a base de proteínas de poroto Mung y aceite de colza a partir del cual se puede preparar un alimento con un sabor similar al de los huevos revueltos (motivo por el cual se llama “Just Egg”).

Just Inc, además de desarrollar productos innovadores en base a vegetales, comenzó a trabajar también en la generación de productos elaborados en base a células cultivadas de animales. Jaramillo indicó que, mientras dos años atrás desarrollar una hamburguesa de carne cultivadatenía un costo del orden de 50.000 dólares, actualmente el mismo es de alrededor de 500 dólares. “La idea es llegar a obtener un producto con un costo similar al de los productos convencionales en un plazo de tres a cinco años”, apuntó.

El colombiano señaló que el principal obstáculo para el desarrollo de la nueva industria de proteínas cárnicas cultivadas es la falta de un marco regulatorio. “Algunos países que tienen problemas de seguridad alimentaria y tienen como propósito ser autosuficientes podrían ser los más receptivos para incorporar nuestra tecnología”, aseguró Jaramillo. “Arabia Saudita, por ejemplo, importa la mayor parte del carne aviar que consume de Brasil y es, por lo tanto, una nación que podría considerar el desarrollo de granjas de carne cultivada”, añadió.

El directivo de Just Inc. consideró que la oferta de productos elaborados en base a células animales no reemplazará a los alimentos generados por la industria cárnica convencional. “Se necesitan tecnologías complementarias para poder satisfacer la creciente demanda de carne a nivel mundial porque no hay más tierra disponible (para poder cubrir esa brecha). La tecnología nos va a permitir que todos podamos seguir comienzos más carne”, aseguró.

“Uno de los fundadores de Starbucks fue en su momento a Colombia para solicitar inversiones a la Federación (Nacional) de Cafeteros y ellos le respondieron que no estaban interesados porque el café siempre sería un commodity. Hoy podrían ser socios de una gran compañía global. Lo mismo podría hacer Bolivia con Tesla (fábrica de autos eléctricos) por las reservas de litio que tiene”, señaló.

En ese sentido, Jaramillo recomendé ejercitar la “neuroplasticidad para poder tener facilidad de adaptarse a las nuevas oportunidades que se presentan, las cuales no están tan lejos”.

Además de Just Inc., otros emprendimientos que trabajan en desarrollo de tecnologías de cultivo de células provenientes de animales son MosaMeat (Holanda), Memphis Meat (EE.UU.), Mission Barns (EE.UU.), SuperMeat (Israel), Modern Medow (cuero; EE.UU.) y Clara Foods (ovoproductos; EE.UU.).

“Así como Uber es una de las principales compañías globales de transporte sin tener un solo vehículo y lo mismo puede decirse de Airbnb en hotelería, en el futuro alguna de estas empresas podría llegar a ser la mayor productora de carne del mundo sacrificando un solo animal”, señaló

Jaramillo compartió el escenario con Thomas Bowman, director de Desarrollo de Producto de Mission Barns, una firma estadounidense localizada en Berkeley y dedicada a desarrollar productos en base a células animales que fue creada por Eitan Fischer, ex director de Agricultura Celular de Just Inc.