Las últimas precipitaciones caídas en el partido de Chivilcoy permitirán reactivar la siembra de soja, la cual se había detenido por la falta de humedad en el suelo. Además favorecerá a los lotes que ya fueron implantados ya que el poroto necesita de humedad para su germinación. No es un dato menor que el mes de octubre cerró con temperaturas por debajo de los valores normales para la provincia de Buenos Aires y eso complicó un poco.

Con humedad en el suelo las sembradoras volverán a tener protagonismo y avanzar en la superficie prevista a implantarse con la oleaginosa. Desde la agencia local de INTA se mantiene un incremento en el área sojera en el partido de Chivilcoy, que sería entre el 5 al 10 por ciento aproximadamente.

Este año volvieron a implantarse las retenciones a todos los cereales y el que más se perjudica con esta medida es el maíz y si bien hubo una modificación en la retención de la soja, ésta ya venía con retenciones con lo cual no cambia demasiado la ecuación. Además el paquete tecnológico que se necesita para el maíz es mucho más caro que la soja, con lo cual se restará la superficie del maíz y el productor se volcará a la soja.

Chivilcoy alcanzó las 90 mil hectáreas implantadas con soja y en la actualidad se sembrarán cerca de 85 mil.  También habrá más soja de segunda porque hubo más cobertura con cultivos de invierno.

Recta final para el trigo

El Ing. Agr. Antonio Martín, de la agencia local del INTA, expresó con respecto al trigo, que está en su etapa de llenado de granos, que desde el punto de vista sanitario, es momento de revisar periódicamente los lotes, a fin de detectar la posible presencia de roya (amarilla y/o anaranjada), como así también evaluar la presencia de otras enfermedades fúngicas (mancha amarilla, roya del tallo, etc.), con el fin de aplicar fungicidas, de ser necesario, para preservar la mayor cantidad de área foliar sana, que será la encargada de trasladar la materia seca que genere la planta hacia el destino final, los granos, asegurando de esa forma una mejor producción y rendimiento final.

Cualquier situación de estrés que afecte al cultivo durante esta etapa, impactará directamente en el rendimiento, por lo tanto, observar y detectar la presencia de enfermedades y/o plagas (pulgones, isocas, chinches, etc.) es sumamente importante, y el monitoreo es la herramienta disponible para el productor.

El trigo entra en el momento crítico, donde define su rendimiento y cualquier enfermedad podría reducir sus rindes.