Existen recomendaciones que se han realizado al amparo de objetivos de salud y no son lo suficientemente objetivas, por lo tanto, merecen análisis y discusión. El consumo de carne roja no produce enfermedades, es el exceso de su consumo los que perjudica la salud humana. Cualquier alimento en exceso podría ser perjudicial, incluso el agua”.

Así lo expresó el líder del Programa Nacional de Nutrición Humana del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), David Klurfeld, durante el Día Nacional de la Carne Bovina en Costa Rica.

La conferencia del experto estadounidense, junto a la del Representante del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) en Costa Rica, Miguel Arvelo, fueron los platos fuertes de esta celebración, que se realiza por segunda ocasión en el país con el fin de crear conciencia en los costarricenses sobre la ganadería y sus aportes en los ámbitos económico, social y ambiental, así como en los beneficios nutricionales del consumo de carne bovina para la población.

Durante el evento, organizado por la Corporación Ganadera (CORFOGA) y el IICA, Klurfeld también aseveró que “algunas investigaciones que afirman que el consumo de la carne roja es dañino para la salud de las personas, muchas veces no destacan la coexistencia de factores como un alto índice de masa corporal, el sedentarismo y un bajo consumo de vegetales y frutas en los individuos que son objeto de estudio”.

“La proteína en la carne bovina es de alta calidad, pues contiene vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales para la salud humana. Muchos expertos en nutrición concuerdan conmigo, pero no lo manifiestan de manera pública”, puntualizó.

Por su parte, Arvelo aseguró que para el 2025 se prevé que el consumo mundial de carne crecerá solo entre 1.1 % y 1.4 %, por lo que será necesario que el sector cárnico continúe realizando una gestión integral en la ganadería que incluya el manejo adecuado de suelos, agua y riesgos; el mejoramiento genético; y la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático, entre otros. “La bioeconomía y la economía circular vienen a ser dos nuevos enfoques para el sector cárnico”, afirmó.

En este tema, según Arvelo, Costa Rica se ha convertido en un ejemplo para otros países de la región al desarrollar una Estrategia de Ganadería Baja en Carbono que promueve una agricultura climáticamente inteligente que por medio de la gestión de conocimientos e innovación contribuya al aumento de la productividad sostenible, la adaptación y mitigación del cambio climático