El presidente de la Federación Argentina de Consejos Profesionales de Ciencias Económicas dirigió ayer la Junta de Gobierno donde se resolvió una norma que interesa a las empresas: el ajuste por inflación contable. En diálogo con DIARIO DE CUYO dio su visión del país y la situación económica.

-¿Cómo sigue el rumbo de la economía de aquí a fin de año y para el 2019? 

-Veo dos elementos para que el público en general lo entienda: en una casa uno no puede gastar más del dinero que ingresa. Lo puede hacer temporariamente, pidiendo prestado a una tía, una abuela, un descubierto en el banco o pagando el mínimo de la tarjeta. Pero una de las dos cosas hay que corregir, o aumentan tus ingresos o bajan tus gastos. Eso mismo pasa en los gobiernos argentinos que desde tiempos inmemoriales vienen gastando más de lo que ingresa y han buscado siempre algo para postergar ese desequilibrio. Ese algo puede ser emisión monetaria, endeudamiento, venta de bienes o empresas del Estado. Ya Argentina agotó todo eso, pero lo que nunca hizo es poner racionalidad en su gasto. Cuando buscaron incrementar sus ingresos han ido a los mismos pagadores de impuestos a sacarles más plata, cuando en realidad hay muchos que deberían ser contribuyentes, hay muchas economías en negro que los gobiernos no han sabido, o no han querido, o no han podido atacar.

-¿Y cuál es el segundo factor? 

El segundo factor es que en la mente del empresariado el dólar no es la mayor preocupación. Mucho más problemático es la carga tributaria y la carga laboral. Esto último no es flexibilización laboral, es que el neto de bolsillo que percibe el trabajador y el costo laboral total que paga el empresario es el doble. Y ni hablemos de la industria del juicio.

-¿Sin eso habría más empleo?

-Hay muchos empresarios que con leyes laborales más racionales contratarían gente de modo más fácil. Hoy está instalado que si contratás a alguien después es imposible de eliminar ese puesto de trabajo y eso hace que muchos duden y no generen empleo. El dólar está en cuarto orden. Primero, impuestos razonables. Segundo, leyes laborales racionales; y tercero, seguridad jurídica. Lógicamente que si analizamos cómo es la situación de un asalariado, se le complica pagar cuando los precios suben por encima de su ingreso. Pero la solución de subir su ingreso vuelve a hacer que la devaluación, que te da un “veranito” de competitividad, si luego los precios internos suben esa competitividad desaparece.

-¿Y cómo ve el gobierno de Macri para atender todos estos problemas?

-Me parece que son bomberos apagando incendios. Creo que subestimaron el problema, suponían que con medidas menores, con gradualismo; iban a poder controlar todo. Ahora están intentando solucionarlo, y en algunos casos se ven visiones demasiado centralistas y con desconocimiento o baja comprensión de las economías regionales. Con los funcionarios que me toca interactuar veo gente bien intencionada, pero creo que tenemos que buscar los acuerdos entre gobiernos locales, sociedad civil y gobierno central para buscar soluciones que sean de fondo.

-¿En ese sentido cómo percibe el rol de la oposición?

-Vamos a ver cómo actúa respecto al Presupuesto, que es la herramienta con la cual tiene que gestionar el Gobierno. El año pasado parecía que venía bien el rol de la oposición y dos días antes de que termine el año ponen un impuesto a la renta financiera que fue el origen del desastre financiero que tenemos ahora. La oposición quiere ser Gobierno, entonces, en algún momento algún concepto de mezquindad política va a aparecer. Pero creemos que en situaciones límites y complejas para el país debieran ser levemente más responsables.

 

 

LOS BALANCES, AHORA A TONO CON LA INFLACIÓN

 

¿Se aprobó finalmente hoy en San Juan el ajuste por inflación contable de los balances?

-Es así. Si nos dieran a elegir preferiríamos que no haya inflación, pero atento a que la hay, la información contable no puede ignorarla porque luego esa información contable es usada para tomar decisiones. Los empresarios, los bancos, los inversionistas toman decisiones con esa información. Hemos coincidido en nuestra profesión que se han cumplido los parámetros técnicos para que la inflación sea reconocida y esto va a comenzar a hacerse, así que hoy se aprobó en nuestra Junta de Gobierno.

-Ahora falta otro paso, el ajuste por inflación impositiva, ¿cree que la Nación le dará luz verde?

-Es potestad del Gobierno nacional, pero es vox populi que no será este año. Si se aplicase el ajuste por inflación el Gobierno estima que reduciría la recaudación impositiva. Va a ser de hecho, que en una crisis que tienen tanto la Nación como las provincias se va a posponer la aplicación del ajuste por inflación impositivo para que no merme la recaudación tributaria en este año.

-¿Y el próximo?

-Los gobiernos saben que la inflación debe reconocerse. En la reforma tributaria de fines del 2017 estaba el ajuste por inflación, y había unos umbrales monetarios, de porcentajes de inflación, que lo que van a hacer este año es elevarlos, para que no se aplique este año. Pero sí se va a aplicar en los ejercicios a futuro.

-¿Y cómo se solucionará la contradicción entre los balances de las empresas y los impuestos que seguirán pagando?

-Sí, va a haber una diferencia. Algunas empresas van a entender que debieran pagar menos impuestos que lo que están pagando y van a judicializar el caso, como algunas ya lo están haciendo. Y otras empresas lo explicarán en sus estados contables y esperarán a que el Gobierno lo solucione