Con la participación de emprendedores, cooperativas, asociaciones, investigadores y educadores de casi todas las provincias de la Argentina, esta XV edición del Premio ArgenINTA a la Calidad Agroalimentaria confirmó ampliamente su carácter federal. Apuntando a la reinversión en mejoras para los proyectos, en la sede de la Fundación se reconoció a los ganadores de cada una de las siete categorías, con un premio que, en algunos casos, alcanzó los 100 mil pesos.

La ceremonia, encabezada por Juan Balbín –presidente del INTA– y Hugo García –director de la Fundación ArgenINTA–, contó con la participación de funcionarios de la Secretaría de Gobierno de Agroindustria de la Nación. Andrés Murchison –secretario de Alimentos y Bioeconomía–, Felipe Crespo –subsecretario de Agricultura Familiar y Desarrollo Territorial–, Mercedes Nimo –directora nacional de Alimentos y Bebidas–, Victoria Zorraquin –directora de Innovación Tecnológica para Pequeños Productores–, Daniel Pelegrina –presidente de la Sociedad Rural Argentina–, se sumaron y participaron de la entrega de distinciones.

El director de la Fundación explicó que “el premio a la calidad agroalimentaria trata de ser un reconocimiento a quienes cada día se esfuerzan para aportar una mejora a la calidad de la alimentación de los argentinos y, por qué no, del mundo”. Además, en cuanto al segmento al que apunta explicó: “Hay otros premios que se dan en el país, pero en este caso la fundación se orienta a los pequeños emprendimientos”.

En ese sentido, está orientado a resaltar “el esfuerzo de pequeños productores, empresarios e investigadores que trabajan a diario”, indicó García. “Queremos destacar y reconocer a las personas, las familias y los grupos de trabajo que cada día hacen su aporte por una mejor alimentación de todos los argentinos”, aseguró.

Además, agradeció a todos quienes trabajaron en esta edición del premio y destacó la función del jurado. “Para nosotros es fundamental y nos da respaldo de la seriedad que tiene”, declaró.

En la misma línea, Balbín, quien también preside la Fundación ArgenINTA, expresó su gratitud con los evaluadores de los proyectos “por poner en valor a regiones, culturas, formas de trabajo y estilos de vida”.

Por otra parte, precisó que “los premios sirven para visibilizar y reconocer el esfuerzo, la creatividad y la innovación que es tan necesaria porque permite oportunidades, desarrollo y estar vivos”. En ese sentido, valoró que “ser parte de la innovación es ser parte de la vida”.

Como en oportunidades anteriores, entre los invitados estuvieron Soledad Nardelli, Elba Rodríguez, Gonzalo Alderete Pagés, Karla Johan y Carlos L´Osch, reconocidos cocineros de distintas regiones de la Argentina.

El premio prioriza temáticas como impacto social, innovación, empleo de sistemas de certificación voluntaria, agregado de valor y esfuerzos realizados para el posicionamiento de los productos.

15 años reconociendo la calidad

El premio prioriza temáticas como impacto social, innovación, empleo de sistemas de certificación voluntaria, agregado de valor a los alimentos argentinos para satisfacer la demanda de los consumidores y esfuerzos realizados para el posicionamiento de los productos, tanto a nivel nacional como internacional.

A lo largo de estos 15 años se destaca la calidad de los trabajos presentados por emprendedores, cooperativas, asociaciones, investigadores, educadores y científicos, de casi todas las provincias del país, demostración clara de su carácter federal.

En la categoría Investigación y desarrollo en el área de tecnología de alimentos el reconocimiento fue para el trabajo “Bioactivos en mermeladas” y la mención de honor para el proyecto “Diferenciación de origen geográfico y varietal de vinos argentinos”.

Por el rubro Personas físicas u Organizaciones que buscan la diferenciación como estrategia del incremento de la competitividad con sustentabilidad, el jurado destacó a “Capilla del Señor S.A”, una planta industrializadora de productos lácteos que, desde Córdoba, busca mejorar la competitividad de la pyme láctea y de la cadena, mediante la integración. Con la mención, destacó el trabajo “Aceite y harina de nuez libre de gluten, Oro del Yokavil”, en Santa María de Catamarca.

En el segmento Cooperativas y/o Asociaciones que contribuyan al posicionamiento de los productos agroalimentarios argentinos premió a “Multiplicamos Fraccionando”, proyecto de la Cooperativa Agropecuaria Cañeros Unidos Ltda. J. B. Alberdi-Tucumán. Con menciones de honor reconoció, en este caso, a dos emprendimientos: queso de Cabra de Milagro “Transformando nuestra producción”, de La Rioja, y a la Cooperativa “La Agroapícola”, de Buenos Aires.

Entre los Emprendimientos asociativos de productores no capitalizados, el premio a “Yo soy sano”, proyecto basado en la producción de yogures de soja fortificados con calcio y vitamina B12.

En la categoría Campañas de difusión y educación que promuevan los hábitos saludables, la innovación y sustentabilidad agroalimentaria, la distinción fue para “Fruteá tu escuela”, concurso orientado a estudiantes para generar conciencia sobre la importancia de una buena alimentación en las comunidades educativas. Además, las menciones fueron para la Escuela Agencia Santafecina de Seguridad Alimentaria y la iniciativa mendocina “Enganchate con lo sano”.

En el segmento Valorización de especies y productos típicos locales, el premio fue compartido por proyectos del norte: “Agregado de valor al fruto del algarrobo del Noroeste Argentino” y “El Monte Santiagueño nos da alimentos sin Gluten (Algarroba)”. Además, reconoció con menciones a dos iniciativas de la provincia de Buenos Aires: el “Proyecto Noba” e “Ipomea, una batata que recupera el sabor y la identidad territorial”.

En la última categoría, Jóvenes emprendedores rurales, el galardón fue para Barritas de Cereales “NUTRIS” y la mención de honor para el proyecto “Sumando valor agregado a la cadena productiva del Sorgo: Elaboración de Cerveza Straus”.