El acuerdo con el FMI aporta tres aspectos centrales para el análisis, el aporte de fondos, el presupuesto y las reglas monetarias y cambiarias.

El aporte de fondos.

En el acuerdo con el FMI se aportaron U$S 25.000 millones a fondo perdido, para que el país recupere liquidez y mejore sus reservas. A partir de la firma del segundo acuerdo se aportará en el año 2018 U$S 13.400 millones, que serán entregados contra metas a cumplir. En el año 2019 los desembolsos ascenderán a U$S 22.800 millones, bajo el mismo esquema.

Con estos fondos Argentina resuelve sus problemas de financiamiento hasta el año 2019, y tiene que salir a buscar una baja porción de capital al mercado voluntario de deuda interno.

Este aporte ya genero externalidades positivas, ya que los bonos soberanos mostraron una fuerte suba y el riesgo país se ubica por debajo de los 600 puntos.

El presupuesto 2019.

Vamos a un presupuesto con déficit primario cero, esto implica que tendremos déficit fiscal ya que los intereses no están financiados por ahora. Esto implica que habrá que financiar un 2,5% del PBI aproximadamente.

El presupuesto se mostrará en equilibrio gracias a la suba de impuestos ligados a la exportación, que generan una externalidad negativa, ya que atentan contra mayores exportaciones y generación de divisas. Por otro lado, se pretende un impuesto a los bienes personales, que impacta negativamente sobre la inversión. La baja de gasto de capital traerá consigo un menor crecimiento de la economía.

El déficit cero se logra con mayor presión tributaria y baja del gasto público productivo, mientras que poco se observa de una baja sostenida del gasto corriente, o gasto político.

La nueva regla monetaria

El Banco Central fijo una nueva regla para los mercados, a saber:

  1. Se congela la base monetaria
La base monetaria es la suma del circulante monetario más los encajes de los bancos depositados en el Banco Central.

Circulación monetaria                   $    754.710
Encajes                                            $    465.831
Total                                                 $ 1.220.541

La circulación monetaria es escasa para una economía que tiene un PBI de $ 14.205.392 millones, apenas representa el 5,3%. Esto implica pocos pesos en la calle, lo que hará que la pelea por capturar efectivo impulsarla fuertemente a la suba la tasa de interés.

Los encajes podrían actuar como un amortiguador de la liquidez. Los encajes son el 38% de los depósitos que tiene los bancos, si el Banco Central bajara dichos encajes inyectaría más pesos, pero corre el riesgo que suba el tipo de cambio.

En los meses siguientes el Banco Central tiene que retirar del mercado unos $ 315.000 millones de lebac, y podría inclusive elevar los encajes para poder retirar dicho dinero. Si adopta el mismo criterio que los últimos meses, debería restringir el circulante lo que implica una suba mayor de la tasa de interés.

La suba de la tasa de interés a niveles del 50% anual, profundizan el escenario recesivo. El Banco Central pretende quitarle liquidez al sistema para que le mercado venda dólares, sin darse cuenta que en dicha pelea muchas pymes se funden porque tienen deudas con los bancos, no tienen dólares y están asfixiadas por a la falta de venta. Guido Sandleris ve el árbol, pero no el bosque, así como en marzo pasado dijo que la economía crecería el 3% anual, hoy vuelve a errar en el diagnóstico, el FMI le nubla la mirada de la economía real.

El tipo de cambio es un tema parte. El gobierno fijo una banda de flotación muy amplia entre $ 34 y $ 44, en el piso compraría dólares, y en el techo vendería para quitarle volatilidad al mercado. Dicha banda se actualizaría el 3% mensual hasta el mes de diciembre, en donde quedaría en $ 37,00 y $ 48,00.

El gobierno se reservó unos U$S 5.000 millones para vender en el mercado y afrontar obligaciones en $ del Estado Nacional, lo que debería morigerar la suba del dólar. Por otro lado, si el mercado sigue comprando dólares y llega el techo de la banda, el Banco Central vendería U$S 150 millones por día, casi una dosis homeopática para enfrentar una corrida.

Conclusiones.

El aporte de dinero fresco del FMI asegura el repago de la deuda pública, aleja el fantasma de la insolvencia y del año 2001.

Congelar la base monetaria es un grave error, en diciembre deberán suspender el congelamiento ante la mayor demanda de pesos. No saben que harán con los encajes el mes próximo cuando se siga con el proceso de desarme de lebac. Con estas medidas la tasa de interés pasiva se ubica en el 50% anual, y el crédito se elevó a tasas del 80% anual. Con estas tasas es inviable cualquier negocio, y los créditos personales desaparecen del mercado. Tampoco resuelven el problema de la alta inflación, con lo cual se derrumba la biblia del liberalismo, sin emisión habría alta inflación. Esperamos que el año termine con una inflación en el 47% anual.

La demanda de dólares no se detiene, y el mercado va a testear que hará el Banco Central si la cotización llega el techo de la banda. La desconfianza es muy alta, y el que compro dólares no desea desprenderse de ellos a los precios actuales.

Los bonos en dólares muestran una tendencia alcista. Los bonos en pesos están a la baja. La tasa de interés en el 50% anual. Las acciones reflejan que la recesión de profundiza, evidenciando una fuerte baja.

Con el anuncio del FMI faltaron definiciones sobre desgravación impositiva para alentar inversiones, aumentos paritarios para los trabajadores del sector privado, y medidas sociales que atenúen el mal momento de buena parte de la sociedad, que se reflejan en la suba de los índices de pobreza.

A un año de las elecciones, la gran incógnita es como impactara en el escenario político esta dura recesión, que como mínimo se prolongaría hasta el primer trimestre del año 2019. Elecciones con final abierto, estamos en cuenta regresiva, y pasara mucha agua bajo el puente hasta conocer quiénes serán los verdaderos candidatos a competir, y los favoritos a ganar. En estos escenarios los inversores prefieren acopiar dólares y no pesos.