A pesar de la cosecha récord, la maquinaria no empezó bien el año

Gustavo Meyer es gerente Comercial de AGCO y dialogó con Radio Campo acerca de la coyuntura y el contexto en el que se enmarca la industria metalmecánica aún con buenas perspectivas para el agro.

La maquinaria agrícola tuvo un 2018 muy duro, en principio por la sequía -una de las peores de la historia- y luego por la sumatoria de un problema que el sector venía viendo: la falta de crédito. Si bien se esperaba un repunte interesante para este año como consecuencia de una cosecha récord en maíz y soja y grandes proyecciones para el trigo, la industria metalmecánica es más cauta para hablar de los números.

Gustavo Meyer es gerente Comercial de AGCO, y dialogó con Radio Campo sobre este panorama. Para él, la problemática del financiamiento sigue pegando fuerte en la industria: “Nuestro sector depende mucho del crédito, y más allá de los resultados de la cosecha, las tasas en pesos rondan el 70%, y eso complica y desalienta mucho la decisión del productor o contratista”.

“En el agro el componente climático es clave”, dijo, y resaltó que este año el clima favoreció la rapidez de la cosecha sin lluvias, contrario a lo que pasó el año pasado, que además la sequía marcó el pulso de la campaña. Aún así, en la comparación de la venta de tractores y cosechadoras, respecto de los mismos meses del año pasado, las mismas cayeron 30 y 12% respectivamente. “La situación este año es aún peor”, advierte.

Si bien la situación sigue siendo complicada desde ese punto, a la vez, las marcas que nuclea -Massey Ferguson, Valtra y Challenger- tienen grandes mejoras sobre su participación en el mercado, creciendo contra las del año pasado, y eso genera entusiasmo, a pesar de que “necesitamos que la industria mejore, que haya crédito y bajen las tasas”.

¿Qué le pedirían a un próximo Gobierno?

Previsibilidad. Líneas de crédito accesibles, suma. “Hay que generar financiamiento al que puedan acceder no sólo los grandes clientes sino también los pequeños productores y los contratistas, que pueden tener poco campo o no tenerlo directamente”, agrega.

Para Meyer, si el contratista logra acceder a las tecnologías que permiten, por ejemplo, implementar agricultura de precisión o un gran ahorro de combustible, se promueve el desarrollo, pero para eso necesitarán sí o sí del crédito.