[dropcap]L[/dropcap]os rindes esperados para la campaña 2016/17 al momento de proyectar márgenes agrícolas deberían ubicarse –para evitar eventuales sorpresas– en niveles inferiores a los promedios históricos ante la perspectiva del impacto negativo de un evento “Niña”.

“Si bien La Niña podría ser de tipo débil o moderada, la mayor señal climática que afecta a la producción agrícola de la Argentina –y sur de Brasil– ya está marcando la tendencia de las lluvias en el período estival”, indicó José Luis Aiello, doctor en Ciencias Meteorológicas (Universidad de Buenos Aires) y director científico de la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
Los investigadores del Climate Prediction Center/International Research Institute for Climate and Society (CPC/IRI) establecieron un pronóstico probabilístico de consenso –entre los principales centros climáticos internacionales– del74% de ocurrencia de “La Niña” en el trimestre octubre/diciembre de 2016.

“Dicho trimestre es el primero de los que afectarán a la cosecha gruesa nacional y entraremos bajo una Niña, cuyo efecto físico es inhibir los flujos de humedad que el país recibe desde Brasil durante el período octubre-marzo”,alertó Aiello en un informe publicado por la BCR.
“Tenemos que tener presente que La Niña es la fase ENSO menos deseable para el sistema de producción agrícola en Argentina”, añadió Aiello. En el presente mapa puede verse la predicción de precipitaciones del IRI para Sudamérica en el último trimestre de este año (donde se observa probabilidades altas de transitar un evento seco en las zonas más importantes de la Argentina y sur de Brasil).

[box type=”shadow” align=”alignleft” class=”” width=””] “Hay muchas cuestiones que en definitiva van a definir los reales patrones de lluvia durante el semestre cálido (octubre-marzo) y éstas obedecen a los efectos regionales que aparezcan por bloqueos (secos y húmedos), comportamiento del Océano Atlántico, frecuencia e intensidad de sistemas atmosféricos, alteraciones de flujos de humedad, entre otros. Estos no son pronosticables a largo plazo y conforman lo que denominamos volatilidad. Pero en la escala grande, en caso de que La Niña sea moderada jugará en contra y es una señal a tener en cuenta”, proyectó Aiello[/box]

El investigador señaló que no deben difundirse “escenarios catástrofes” con respecto a la situación climática del ciclo 2016/17 porque existen variables no pronosticables en el largo plazo que pueden amortiguar los efectos perniciosos de un evento Niña. Pero que, de todas maneras, conviene estar advertido del escenario para tomar los recaudos necesarios.