Desde Gabriel Delgado hasta el propio presidente de CRA, Dardo Chiesa, pasando por Jorge Neme, Luis Basterra, Carlos Cheppi y Javier de Urquiza. Muchos nombres suenan ante la duda de quién será el nuevo ministro de Agricultura de la Nación después del 10 de diciembre, cuando Alberto Fernández asuma como Presidente.

Es, todavía, un misterio sin resolver. De hecho, hasta sería bueno preguntarnos si el misterio se resolvió puertas adentro del equipo del mandatario electo. Lo que sí Agrolink pudo confirmar es que el propio Alberto Fernández convocó, con insistencia e incluso desde antes de las elecciones generales, a Emilio Monzó a ocupar ese lugar.

“Tuvo dos o tres reuniones”, confirman desde el entorno del actual Presidente de la Cámara de Diputados, que comenzó oficialmente su transición hoy, tras reunirse con un dirigente “amigo”, Sergio Massa.

Su círculo cercano asegura además que “le ofrecieron de todo”. En esos términos aclaran que al nuevo Gobierno nacional le interesa mucho tener a Monzó entre sus filas.

Sin embargo, aunque sin haberse negado rotundamente como a otros cargos, Monzó habría respondido que sólo podría ser el nuevo ministro de Agricultura de la Nación “si no tocan al campo”. Y como no pudieron garantizarle eso, y el propio diputado de Juntos por el Cambio no cree que exista la posibilidad de que la administración Fernández-Fernández no “toque” al campo, la propuesta estaría desestimada. 

De hecho, dos días antes de las elecciones del 27 de octubre, Monzó -de forma sorpresiva para todas las fuerzas políticas- convocó a la comisión bicameral encargada de pon poner en marcha el mecanismo de selección del Defensor del Pueblo, espacio por el que sí estaría trabajando para ocupar el presidente de la Cámara Baja, sabiendo que necesitará, tal como exige la Ley, ser electo por el voto de dos tercios de los miembros de ambas cámaras del Congreso. Sólo de esa manera Monzó podrá ocupar un cargo que está vacante desde hace 10 años, y que se volvió una demanda de gran parte del pueblo.

Las mismas aptitudes políticas que lo llevaron a presidir la Cámara de Diputados desde 2015 son las que hoy lo ponen como un candidato firme a conseguir todos esos votos: tiene cercanía con el peronismo por su historia y carrera dentro del partido, desde su Carlos Tejedor natal hasta despedirse del kirchnerismo en medio del conflicto por las retenciones, de 2008 a 2009, mientras era ministro de Asuntos Agrarios en la provincia de Buenos Aires que gobernaba Daniel Scioli. A la vez, es respetado entre sus pares del PRO, la UCR y la Coalición Cívica, desde su rol importante en el armado del Cambiemos inicial, incluso yendo más allá de su enfrentamiento con María Eugenia Vidal y Marcos Peña.

Lo cierto es que, sin Monzó a la vista, el agro sigue con la duda sobre quién preguntará “¿y el campo?” en las reuniones de Gabinete del nuevo Gobierno.