Anticonceptivos para pumas, la alternativa de los productores de Buenos Aires para que no se coman al ganado

El Médico Veterinario Marcelo Zysman explicó cómo productores ganaderos de la provincia tomaron esta iniciativa, en medio de un problema que ya llegó al campo pero que no tiene, en plenas elecciones, ninguna respuesta del Estado.

Desde hace unos cinco años ya hay referencias de presencia de pumas en la provincia de Buenos Aires, y eso creció en el último tiempo, pero ya no en paisajes más inhóspitos como los del sur bonaerense sino a campo abierto. Y se presentan dos problemas.

Así lo explicaba en diálogo con Radio Campo -por Radio Colonia- el Médico Veterinario Marcelo Zysman, que sostiene que, en primer lugar, el problema es ecológico, porque la migración de una especie siempre genera cambios locales que no son necesariamente buenos.

A eso se le suma el problema más tangible, y preocupante: nada más fácil para el puma que comerse un ternero o una oveja, ya que no es su presa natural pero representa una de muy fácil acceso, porque casi no tiene cómo defenderse ante un felino cazador de este tipo.

La buena noticia: hay un plan. La mala: el Estado está ausente en él. Fueron los ganaderos autoconvocados de la provincia que, sabiendo que si no actuaban empezarían los problemas más graves, los que se pusieron de acuerdo con organizaciones proteccionistas de animales y escuelas rurales para buscar un método de resolución.

Al menos, explicaron, hasta que pase este proceso electoral y este o el próximo Gobierno pueda sentarse a pensar un plan concreto y efectivo que los ayude a resolver esto. Es que necesitan contener lo que podría ser una explosión, porque ese puma no tiene predador ni condición que limite su entorno, ya que puede reproducirse libremente.

¿Qué hicieron? Les dan anticonceptivos. Los ponen en alimento que tiran desde camiones en lugares específicos lejos de la hacienda. Por ejemplo, utilizan animales que no van a consumo porque fallecieron por algún motivo, les meten anticonceptivos en la carne.

Así, el puma no se arrima al lugar en el que está el ganado porque encontró carne en el camino, o al menos de a poco deja de reproducirse tanto. Esa fue la solución que encontraron los productores, a la espera de una toma de medidas pertinentes para controlar esto que, si sigue creciendo la especie, podría convertirse en un serio problema para un gran circuito ganadero.