Aplicaciones periurbanas: hacia un acuerdo que se adapte a cada municipio

Federico Landgraf es Director Ejecutivo de CASAFE y dialogó con Palabra de Campo sobre la necesidad de llegar pronto a un acuerdo conjunto acerca de las aplicaciones periurbanas de fitosanitarios.

Visitó Palabra de Campo -por Radio 10- el director Ejecutivo de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fitosanitarios, Federico Landgraf, que puso especial énfasis en la necesidad de arribar a un acuerdo acerca de la implementación de Buenas Prácticas y regular las aplicaciones periurbanas en todo el país.

Así, adelantó que trabajan con más de setenta instituciones dentro de la Red de Buenas Prácticas Agrícolas, ante un proceso de construcción de consensos muy importantes. “Nos está llevando mucho tiempo, pero es el camino que tenemos que seguir”, dijo.

En ese sentido, sostiene que hay entidades públicas y privadas, y forman parte las carteras de Agroindustria, Ambiente, Salud, asociaciones de productores, entidades técnicas, la Mesa de Enlace, Aapresid, Aacrea, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y el nodo de las provincias como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

Ya han trabajado en muchos documentos, desde temas vinculados a cultivos intensivos hasta la lechería y la ganadería, viendo de una forma transversal a toda la cadena agroindustrial.

En ese marco, trabajan en un proyecto de Ley de Aplicaciones Periurbanas. Después de la iniciativa de los cuatro ministerios, que firmaron un documento con principios para las aplicaciones, consolidaron el concepto de “amortiguamiento”, que significa una zona que no es de exclusión ni prohibición sino donde pueden convivir en condiciones especiales la aplicación que necesita el campo pero con las particularidades que requiere cada espacio.

Fueron, para eso, al detalle de los puntos que marca el documento firmado. “Necesitábamos herramientas para los municipios y sus intendentes, que puedan solucionarlo juntando a activistas, ambientalistas y productores”, agregó, y puso el foco en la necesidad de adaptar la normativa a los detalles de cada municipio.

Para eso trabajaron en la receta agronómica, pero también en un carnet para el aplicador, que le da valor como profesional y lo obliga a rendir exámenes y asistir a capacitaciones. “Esto da seguridad al productor de que su equipo está en manos de alguien formado y al vecino sobre las aplicaciones que se hacen cerca de las ciudades”, concluyó.