“Argentina tiene la tecnología para mitigar y resolver la erosión de los suelos”

Así lo decía en diálogo con Palabra de Campo Roberto Casas, uno de los autores del Manual de Buenas Prácticas del que formó parte también el INTA. ¿Estamos a tiempo? ¿Cómo hay que hacer?

En los últimos días se supo que el 36% de los suelos sufre un proceso de erosión en la Argentina. Sobre esto habló con Palabra de Campo -por Radio 10- el técnico de larga trayectoria en el INTA y uno de los 208 autores del Manual de Buenas Prácticas que elaboraron muchas instituciones, Roberto Casas.

El especialista asegura que los suelos son el pilar de nuestra economía y el contexto internacional muestra cada vez más cómo crece la demanda de alimentos. “Para hacer frente a eso, tenemos que cuidar a nuestra fábrica principal de alimentos”, dice Casas.

La erosión, cuenta, es un proceso que había sido evaluado en Argentina hace unos 30 años y había llegado a una cifra de 60 millones de hectáreas. En 2015, la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura evaluó, junto a INTA, que la cifra aumentó casi a 100 millones de hectáreas a nivel nacional.

“Hay que comprender que el suelo que se pierde, esos centímetros que arrastran los milímetros de lluvia o el viento, es suelo que no se recupera más”, dijo, y sumó que “esa delgada capa productiva que hace que las tierras pampeanas y la región chaqueña sean muy fértiles, se pierden con la erosión”.

Por todo eso es que asegura que este proceso erosivo es preocupante, y destaca que las acciones tienen que ser preventivas. “Justamente en el manual vemos que hay tecnología disponible en Argentina para hacerle frente a los procesos de erosión de suelo y degradación”, indicó.

También se dan procesos de pérdida de materia orgánica, de pérdida de fertilización, salinización, desertificación. “Es un compendio, según la región, y hay una buena tecnología que sólo tenemos que aplicar, es decir, llevar al campo para que el productor la aplique”, marcó.

En esa línea, Casas destacó que, así como dicen que están preocupados porque no hay políticas de Estado ni en la Nación ni en las provincias, también confían en que hay buena tecnología desarrollada por el INTA, las instituciones y las universidades públicas, que pueden mitigar el efecto de este proceso o hasta resolverlo.