“Estamos llevando a cabo un trabajo dinámico con ellos, proveyendo de agroquímicos autorizados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) y a la vez se asesora a los municipios y referentes zonales”, dijo hoy a Télam el titular del organismo provincial, Julio Pardo de Figueroa.

A raíz de la presencia de la plaga en la provincia, los equipos recorren desde hace un mes las localidades del Este jujeño como La Esperanza y Rodeíto, además de toda zona de incidencia o de acción.

En este contexto, estimó que esta semana se concretaría en Salta una reunión para conformar un “comité de crisis regional”, y de la cual participará Tucumán porque “la plaga no sabe de provincias y hay que trabajar regionalmente”.

El pico de actividad se produce durante el verano, cuando el calor favorece la reproducción del insecto, mientras que en invierno la actividad se reduce.

“En las últimas semanas se produjeron nacimientos de langostas y hay muchas que están creciendo. Quizás en diez o quince días puedan empezar a moverse con mayor facilidad”, explicó el funcionario.

Aseguró que “la clave es la disposición de todos los recursos a través de los productores, los municipios y el Estado para bajar poblaciones y controlar una plaga de difícil control”.

En octubre una manga de langosta sudamericana pasó por la provincia y se asentó en la zona Este, debido a las condiciones climáticas favorables y la vegetación para alimentarse y reproducirse.