“No lograremos despegar a nivel internacional si no nos compenetramos con todas las novedades que hoy están causando una revolución global”, aseguró Fernando Vilella, presidente del Consejo Profesional de Ingeniería Agronómica (CPIA) y director del Programa de Bioeconomía de la FAUBA, en el panel Los agronegocios en la era del blockchain, que tuvo lugar en el Congreso Maizar 2019.

Vilella comenzó refiriéndose al potencial del mercado chino, del que destacó algunas características fundamentales:

. Tiene más de 400 millones de consumidores de clase media. Se trata de la mayor clase media del mundo, con un poder adquisitivo comparable al de Estados Unidos.

. Esos consumidores gastan menos del 15% de sus ingresos en alimentos. Por ende, el precio, para ellos, no es una variable clave. Sus preocupaciones pasan por la calidad, la seguridad y otras variantes, como el cuidado del medioambiente o la presencia de trabajo infantil en los productos.

Vilella aseguró que “muchos de los alimentos que consumen los chinos incluyen maíz como insumo”. Por eso, “debemos esforzarnos por adecuarnos a sistemas de certificación y de trazabilidad que aseguren los atributos que esas personas buscan, más allá de si sus demandas tienen validez científica o no”. El experto agregó que “hoy el supermercado tradicional está en crisis. El comercio electrónico gana terreno. Y esta modalidad de ventas permite verificar con mayor precisión los ingredientes de los productos y sus procesos productivos”.

“Solo podremos vender nuestros productos al mundo en la medida en que ciertos sistemas, como los que estamos presentando en esta charla, estén presentes en las exportaciones de alimentos”, concluyó.

Federico Kattan, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella, explicó los beneficios del blockchain. Dijo que Internet está produciendo una descentralización de la información y de los dispositivos conectados a la red. Si bien hay empresas que concentran la explotación de esos datos, estos están muy distribuidos, lo que resulta fundamental, ya que la descentralización es precursora de la confianza. “Y el insumo más importante en el mundo actual es la confianza”,

señaló. “Los primeros intentos de criptomonedas fallaron, justamente, porque no tenían como atributo clave la descentralización, que genera confianza”.

Hoy, esta generación de confianza suma a otro actor clave: las máquinas. “Inteligencia artificial, machine learning y otras expresiones que se escuchan cada vez más, hacen que las máquinas creen confianza, al igual que las personas. Esto nos lleva al concepto de blockchain”, expresó.

“El blockchain es una tecnología transformadora, que nos permitirá cooperar e integrarnos de manera distinta, y sumar a las máquinas que toman decisiones de manera automática”, dijo Kattan.

El disertante se refirió a Sybyla, una plataforma de trazabilidad para la carne vacuna, que descansa sobre algunas cuestiones básicas, como mejora continua, trazabilidad e inteligencia artificial, entre otros factores. “Tiene un sistema de gobernanza descentralizada, para que la cadena pueda tomar decisiones de manera consolidada y no individualmente. Estamos dialogando con el SENASA para sumar seguridad alimentaria a esta cadena”, explicó. Y añadió que están llevando esta propuesta “a Cataluña, donde hay personas muy interesadas”.

 

Por su parte, Martín Fernández, cofundador de EOS Argentina, indicó que “hoy el blockchain trabaja aplicaciones descentralizadas. Está operando con apps que corren en múltiples servidores, en varios países, y que no se pueden detener. Y es posible acceder a estas aplicaciones de manera normal, como se hace con la web”.

Fernández sintetizó la evolución del blockchain a través de sus tres etapas de desarrollo.

. Primera etapa: el bitcoin. “Nos permitió atesorar valor, sin preocuparnos porque el Estado pudiera quedarse con ese valor ni intervenir”, explicó.

. Segunda etapa: Ethereum. “Dio respuestas a la necesidad de smart contracts, es decir, contratos inteligentes, inmutables, que nadie podría modificar u objetar”.

. Tercera etapa: EOS. “Nació en 2013 a partir de una blockchain disruptiva: Bitshares. Tenía varias características que hoy son útiles para la industria, pero en esa época era un nicho para gente interesada en criptomonedas”.

Entre otras características, EOS es una plataforma de alta performance para negocios inteligentes, que funciona como un sistema operativo común, “como Windows o Linux”, explicó Fernández.

Una de sus características principales es que tiene mecanismos de consenso. “Es un sistema mucho más descentralizado. En blockchain, habitualmente se pide que la información sea pública. EOS permite tener redes privadas en las cuales organizarnos”, señaló