Brócoli, la hortaliza que crece en producción y consumo en el mundo y la Argentina

El especialista en agroalimentos Claudio Sabsay dialogó con Palabra de Campo sobre la historia y los desafíos para la producción y el consumo del brócoli.

El brócoli data de antes de la era cristiana, tiene por lo menos unos 2.500 años, con un ingreso a partir del Imperio Romano. Sin embargo, tardó en difundirse su producción y consumo. Recién se extiende por todo el continente europeo a comienzos del Siglo XX, y también en los Estados Unidos, donde empezó a masificarse su consumo llegando a 1920. Así lo contaba en Palabra de Campo el columinsta y especialista en agroalimentos Claudio Sabsay.

Si bien España tiene un tercer puesto muy lejano como productor, es el principal exportador, no sólo a la Unión Europea sino también al resto del mundo. Participa del 32% de las exportaciones, con unos 350 millones de dólares por año.

El monto total de exportaciones sigue creciendo a una tasa del 4 o 5% anual, ya supera los 1.000 millones de dólares. Y si bien Estados Unidos es un fuerte productor, es tan fuerte consumidor que necesita importar todo todo de México y Guatemala, y lo hace alrededor de a 280 o 300 mil toneladas de brócoli por año.

Es, además, la hortaliza que más creció en las últimas décadas, y se ubica dentro de los 10 productos de hortalizas más vendidos en EEUU, porque en 20 años pasó de un consumo per cápita de 700 gramos a 4,5 kilogramos.

¿Por qué aumenta tanto? Porque tiene un sabor suave, agradable, y permite procesarlo para mucha cantidad de alimentos preelaborados como pastas, canelones, salsas y demás. También tiene gran cantidad de propiedades nutracéuticas, algo muy importante para la prevención del cáncer, protección del corazón, desintoxicación del organismo, protección de husos y ojos, mejora de la piel, prevención de la anemia, fortalecimiento del sistema inmunológico y reviste una alimentación ideal para las mujeres durante el embarazo.

En Argentina, tiene un desarrollo creciente, en los últimos quince o veinte años, a pesar de que aún el consumo no supera los 700 u 800 gramos per cápita por año, hay varias zonas de producción. En principio, la zona del conurbano bonaerense, y luego Santa Fe, Mendozas, San Juan, Río Negro y Corrientes.

La producción llega a unas 3 mil toneladas anuales en el país, y representa un cultivo que ya integra la cartera de producción de muchos horticultores argentinos.