Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) rechaza los términos de la Comunicación A del Banco Central de la República Argentina (BCRA), por la que se PROHIBE a las entidades financieras otorgar créditos a una tasa del 24%, de acuerdo a lo previsto en la Comunicación A 7006, a los productores que tengan almacenado más del 5% de la “cosecha estimada anual ” por tratarse de una medida arbitraria y discriminatoria.

La cosecha actual está lejos de concluirse, con lo cual es prematuro hablar hoy de “stockeo” de mercadería. En virtud de esta resolución, un productor que posea soja o trigo con destino uso como alimento para ganado o para pago de insumos para la próxima campaña o para cumplir con el compromiso de arrendamientos dejaría de ser sujeto de crédito perdiendo en consecuencia capacidad de inversión en insumos imprescindibles para la producción.

Por otro lado, el análisis de la comercialización de la cosecha 2019/2020 muestra que el ritmo de ventas es superior al del año pasado, por lo que no existe ninguna evidencia o indicio de que los productores estén reteniendo la producción ni mucho menos especulando con la evolución del tipo de cambio.

Cualquier acusación en este sentido carece de fundamento, es injusta, malintencionada y ofensiva para los productores de todo el país que trabajan a destajo, arriesgado su salud y la de sus familias, para mantener abastecidos los mercados con alimentos para todos los argentinos.

En lugar de idear medidas que castigan a los productores, sería mucho más conducente procurar mecanismos constructivos para incentivar o acelerar el ritmo de inversión productiva y de generación de divisas, partiendo de la premisa que la cosecha es del productor y no del Estado Sería conveniente que el Estado apuntara a generar la confianza y la previsibilidad necesarias para apuntalar la inversión, la incorporación de tecnología y el aumento de la producción.

El campo ha puesto de manifiesto en el marco de la pandemia que ha abastecido suficientemente los requerimientos de alimentos que la sociedad demanda, además de ser la principal fuente de ingresos de divisas al país. Es tiempo entonces de mirar a los subsidiados de siempre, que viven reclamando una economía cerrada y prebendaria. También es tiempo de evaluar el motivo por el cual los inversores no confían en la moneda nacional y trata de cubrir sus bienes y ahorros ante la incertidumbre económica y política que nos rodea.

El campo, exige ser tratado sin discriminación, reclamando que se apuntale su competitividad reduciendo la presión impositiva y evitando el disparate de medidas inconducentes como las anunciadas hoy.