Un círculo virtuoso: los alumnos de comedores escolares comen fruta fresca a diario, los productores le venden al Estado directamente y el Estado compra a menor precio. Un combo que, de arranque, se aplica en Río Negro, pero mira para arriba con ganas de extenderse a otras partes del país.

Sebastián Hernández es presidente de la Federación de Productores Frutícolas de Río Negro y Neuquén, y dialogó con Palabra de Campo -por Radio 10- sobre la importancia que podrá tener este programa en el corto plazo. El mismo empezó como un proyecto apuntado a la incorporación de la fruta al consumo de entidades educativas. La idea, dice, es educar en el consumo saludable y fomentar el hábito de consumir frutas en diferentes opciones.

En esa línea vienen trabajando y eso vienen impulsando en encuentros como la propia Rural de Palermo, Caminos y Sabores, y otros puntos clave para la producción. En base a las primeras buenas reacciones, empezaron a mirar a la provincia de Buenos Aires, que tiene más de 2 millones de niños y niñas en el sistema escolar. Eso, asegura, es hizo a los productores abrir los ojos bien grandes, ante la posibilidad de venderle al Estado fruta para un volumen de consumo con tanto potencial.

Sin embargo, por qué no empezar por la propia tierra. En Río Negro es donde tomó forma por primera vez este proyecto, después de que hace aproximadamente un mes la Federación firmara un convenio con el gobierno local para proveer de frutas a todos los establecimientos educativos provinciales.

El proyecto empieza por los ocho municipios con mayor cantidad de habitantes dentro de la provincia. Allí, los cinco días de la semana serán los propios productores quienes abastezcan de fruta a los alumnos. Sin embargo, ya están mirando para otros lados, y buscan extender este programa a nivel nacional.

Según comentó Hernández, las intenciones sobran y el interés del Gobierno nacional parece existir. “Río Negro es el puntapié inicial, pero hay mucho dado para que se lleve a cabo en todo el país”, afirma el dirigente.

Para él, este círculo virtuoso tiene condimentos que lo hacen muy atractivo: “Los chicos comen fruta fresca, inocua y de calidad, con todos los beneficios que eso trae en su salud. Los productores, por primera vez, logran algo por lo que venimos pidiendo hace tiempo: el Estado nacional y provincial reconocerá el costo de producción más la utilidad. Esto le dará al productor la posibilidad de empezar a hacer mejor las cosas y volver a crecer. Pero además, el Estado estará comprando mucho volumen de fruta a muy buen precio”.

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