El agua sacude a la producción chaqueña desde diciembre, cuando comenzaron las lluvias en el sudeste de la provincia -y desde abril en la zona centro de Chaco- hasta ahora, que después de casi cuatro meses de puras nubes, volvió a salir el sol y bajó el alto nivel de humedad.

Radio Campo viajó hasta Presidencia Roque Sáenz Peña, en Chaco, para dialogar con el Presidente de la Sociedad Rural local, Mario Fogar, acerca de qué panorama dejaron las lluvias torrenciales que -según indicó el INTA de la localidad- fueron las peores en los últimos treinta años.

“Estamos en una situación bastante difícil”, cuenta, y asegura que no se limita a la ganadería -su actividad principal- sino que esto también cruzó fuerte a la agricultura. Se perdió prácticamente el 80% de la soja, tanto por haber quedado bajo el agua como por haber sufrido altos niveles de humedad que mancharon los granos, y -por los precios a los que se compra- casi no convino cosecharla.

A la vez, los ganaderos también ven un panorama complejo, en principio, hasta que baje el agua. Con los excesos hídricos del último tiempo se perdió mucho peso en los animales, se perdieron muchos terneros para este año.

Así, se cayeron las expectativas de un año que iba a ser récord para la producción sojera provincial, donde esperaban rindes de 5 o 6.000 kilogramos por hectárea. Sin embargo, el agua arrasó con la esperanza de rendimientos récord para Chaco y sólo se dieron casos excepcionales de productores que llegaron a cosechar un poco antes de las últimas lluvias, con números similares.

¿Y la emergencia?

La declaración de emergencia da algunos beneficios, pero los productores advierten que no alcanza. La Nación proveerá 100 millones y la provincia otros 100. “Lo que hacen es prorrogar los vencimientos para los pagos de impuestos, pero no se nos exime, y cuando pase un año hay que pagar esos impuestos”, dijo. Para eso, tendrán que ver cuándo se va el agua, que será -en realidad- el comienzo de este problema, tanto en la actividad agrícola como en la ganadera.

La agricultura deberá ver cómo vuelve a empezar para la próxima campaña, con deudas que no se pudieron pagar. Al mismo tiempo, si los productores no pudieron cancelar sus deudas, ¿quién les financiará la compra de insumos para el ciclo siguiente?, se pregunta Fogar. Para el sector ganadero hay subsidios, pero que solo alcanzarán para la subsistencia de los productores, advierte.

Una política productiva integral y duradera

Desde hace algún tiempo, las sociedades rurales de la provincia trabajan en conjunto con organismos como el INTA en el armado de un Plan Agrícola-Ganadero para Chaco, reuniendo las virtudes de planes como el de Corrientes o el de Santa Fe, y adaptándolos a sus realidades. “Hace falta una política pública que quede en el tiempo, porque cuando cambia el Gobierno cambian las políticas y nos hacen perder tiempo y oportunidades”, dijo.

¿A dónde apuntará? Esperan concretar un proyecto que aporte, por ejemplo, a la ganadería para recuperar lo perdido y aumentar el stock. Es que hoy la provincia tiene capacidad para contar con unos 4 millones de cabezas, pero desde 2006 sólo tienen 2,5 millones. “No podemos crecer si no tenemos políticas acorde a la producción”, concluyó.