El encarecimiento de los insumos en las distintas áreas de la actividad agropecuaria, sobre todo los que están dolarizados, hizo que sea un año cuesta arriba para los productores de la provincia. El golpe más fuerte fue para los de pepita y en el sector animal para quienes apuestan al mercado porcino.

Por otro lado, pese a la coyuntura compleja, hubo un repunte en la producción de frutos secos y un aumento en la cantidad de vientres en la ganadería.

Según datos de Senasa, en 2018 había en toda la provincia 237 productores de fruta de pepita y carozo. La muestra señala que entre 2010 y 2018 la superficie cultivada de pepita disminuyó de 6.826 a 5.460 hectáreas. Entre 2017 y 2018 la reducción de la superficie de pepita fue de un 3,5 por ciento, un poco por debajo de Río Negro donde la caída rondó el 5,5 por ciento.

Desde el gobierno neuquino la atribuyen la diferencia con la provincia vecina a la ayuda técnica y financiera que se brinda a los productores.

Sin embargo, esta tendencia en Neuquén continuó en baja durante 2019, y una de las razones fue que algunos chacareros optaron por reconvertir sus espacios a la producción de frutos secos, una actividad que se ha vuelto más rentable.

“Fue un año crítico en lo macroeconómico por eso desde el gobierno provincial se generaron líneas de crédito específicas, por ejemplo, para la fruticultura”, dijo la subsecretaría de Producción, Amalia Sapag.

Financiamiento barato
Se gestionaron fondos provinciales y nacionales para nutrir diversas líneas de crédito con tasas subsidiadas. Fueron con destino a emergencia, poda, insumos fitosanitarios, emisores de feromonas y compra de malla antigranizo. Entre créditos o subsidios se ejecutaron préstamos por $326.800.000.

Sapag comentó que hay indicadores que muestran puntos críticos en la fruticultura. “Se hace la inscripción para el seguro antigranizo, que es como un fondo rotatorio, y hay menos productores adheridos. Esto da la pauta que están en una coyuntura económica complicada”, observó la funcionaria del gobierno neuquino.

Menos cerdos
En el área animal una de las más golpeadas en la provincia este año fue el sector porcino. Según estimaciones del ministerio, un 10 por ciento de los productores abandonó la actividad.

Los motivos fueron el aumento del costo del alimento, principalmente el maíz, y los incrementos que registraron otros insumos claves para la actividad. A su vez el precio de la carne de cerdo se mantuvo estable, con lo cual la rentabilidad de los emprendimientos fue menor.

Sapag indicó que otras dificultades en lo macroeconómico fue el valor de la lana ovina “ya que fue más bajo que el año pasado y es un producto regido por el precio internacional”.

Una de las estrategias que se siguen desde el área de producción es aumentar la eficiencia. Por ejemplo, la funcionaria marcó que en la producción caprina y ovina, se acompaña para que los productores realicen una esquila limpia y vendan una fibra acondicionada y clasificada, que “le da un plus” y puede lograr diferencia de hasta un 100 por ciento en los precios.


Los que salvaron el año

Entre las que tuvieron una pendiente positiva se encuentra la producción de frutos secos. La cosecha en 2019 alcanzó las 235 toneladas, entre nueces de cáscara y almendras peladas. De hecho, por la antigüedad de los cultivos, se estima que para 2024 la producción aumentará en un 330 por ciento.

En ganadería también subió la retención de vientres, impulsado por un crédito en conjunto entre la provincia y el BPN.

El gobierno provincial otorgó más de 8 millones de pesos durante el primer semestre de 2019 a productores ganaderos y forrajeros de Neuquén. El 66 por ciento del monto fue otorgado para la compra de vaquillonas e invernada con el fin de acompañar la recuperación del stock de madres y para la terminación de novillos. Entre 2017 y 2018 la cantidad de vaquillonas pasó de 28.342 a 28.559, y esta tendencia continuó en 2019.

Otro de los indicadores en alza fue el número de faenas que se realizaron en la provincia, en gran parte por la actividad en el matadero de Senillosa.

Otro punto que Sapag anunció que se piensa seguir potenciando el próximo año es la producción de forrajes. Desde el año pasado a través de un programa en articulación con Centro PyME Adeneu, se lograron 400 hectáreas nuevas en producción pertenecientes a 150 productores y se desarrollaron 23 jornadas de capacitación.

También se otorgaron $8 millones para maquinaria.

En números

$326,8
millones, entre créditos y subsidios, se ejecutaron con destino productivo durante todo el 2019.
10%
de los productores de carne de cerdo debieron cerrar sus emprendimientos por los elevados costos.