El dólar, la especulación y las elecciones: cuál fue la estrategia del Gobierno para el 2019

El periodista y economista Julián Guarino dialogó con Palabra de Campo acerca de las elecciones y sobre qué pensó el Gobierno en materia de economía para este proceso que ocupará todo lo que queda del 2019.

En los últimos años el Gobierno pudo ver que, cuando el dólar se mueve, eso impacta en la estructura de precios de la economía argentina. Al tomar esto como referencia, desde temprano este año el Gobierno tomó dos o tres medidas que, si bien pasaron desapercibidas, son muy importantes. Así lo explicaba en diálogo con Palabra de Campo -por Radio 10- el periodista y economista Julián Guarino.

Por ejemplo, una fue tratar de frenar lo que fue la escalada desde el punto de vista de las tarifas de servicios. La administración de Macri fijó un tipo de cambio para el sector de la energía -gas y electricidad- y eso logró que no se movieran las tarifas, advierte.

A eso se suma el permiso del Fondo Monetario Internacional para que el Banco Central pueda intervenir en el mercado cambiario. Esas son dos de las medidas importantes que retroalimentaron a este dólar actual que se mueve en una brecha muy chica, dijo.

Esto, asegura, tiene impacto positivo: no suben los precios y, por ende, la presión inflacionaria va disminuyendo con los meses.

¿Podría cambiar este escenario pasadas las elecciones? Claro, es que hay un componente especulativo importante, dice, ya que un porcentaje del mercado tiene ganancia porque apuesta a sus movimientos.

En economía, explica, el tipo de cambio es una variable que un Gobierno puede fijar pero que después se dice que tiene que defenderlo con su cuenta externa, y conviene enfocarse ahí. “Uno puede poner un tipo de cambio de 43 pesos y tratar de defenderlo, pero si la balanza de pagos no lo respalda, el ajuste se termina dando igual, excepto que uno pueda financiar esta diferencia con algún tipo de préstamo”, agrega.

Pero mientras tanto, recuerda que ese préstamo ya fue tomado, recurriendo al prestamista “de última instacia”: el FMI. Ahora, dice, queda -más allá de algún desembolso eventual que pueda surgir- tratar de sanear la economía para que los dólares que están entrando por el intercambio comercial sirvan para sostener un determinado tipo de cambio.

“Pero eso no se ve: si no estuviesen los dólares que alimentan las reservas del BCRA provenientes del FMI, claramente el mercado hubiese ajustado ese tipo de cambio hacia arriba”, concluye.

Así, sostiene, hay una parte especulativa, una atada a la política y otra que se vincula al FMI, que quiere reuniones con todos los candidatos, por lo que muestra que hay que darle una respuesta. Incluso, adelanta, podría recomendar algunas cuestiones a Argentina, como por ejemplo que, si no puede sostener un tipo de cambio, el mercado ajuste hasta un punto de equilibrio, algo que en definitiva “va a terminar pasando”.