El INTA difunde productos típicos de distintos territorios para favorecer su acceso al mercado

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la Fundación Argeninta promocionan los productos típicos de distintos lugares del país con el objetivo de favorecer el acceso a mercados de los pequeños y medianos agricultores, mediante las cenas de "Del Territorio al Plato".

Así, los platos elaborados con productos de Mendoza y San Juan protagonizaron recientemente la cena “Del Territorio al Plato” Región Cuyo, organizada por el INTA y la Fundación Argeninta en el flamante restaurante Piso 9 del CCK.

Juan Balbín, presidente del TA, celebró que puedan llevarse a cabo acciones dirigidas al reconocimiento del territorio federal gracias al esfuerzo institucional: “Apostamos a ser un nexo entre la producción, la gran cultura que tenemos, la historia, los cocineros y las potencialidades de desarrollo que genera el turismo”, afirmó.

En este sentido, profundizó en la articulación de la producción con las gastronomías regionales y los circuitos turísticos: “El turismo tiene la potencialidad de generar oportunidades en sectores que hoy están en lugares alejados de Buenos Aires; es nuestra responsabilidad poner en valor la riqueza de las regiones”, dijo Balbín en declaraciones a la prensa, al presentar la iniciativa.

A su turno, Hugo García, director ejecutivo de la Fundación Argeninta, destacó: “El programa Del Territorio al Plato es una propuesta innovadora que, más allá de la cena, involucra una multiplicidad de actividades orientadas a dinamizar las cadenas de valor entre la producción primaria de alimentos, la gastronomía y el turismo”.

Las principales líneas de acción están basadas en asistencia técnica, articulación y comunicación con el propósito de valorizar los alimentos regionales, en especial aquellos elaborados por productores familiares.

En este sentido, Claudia Bachur -referente del programa- resaltó la articulación del TA y “las distintas estrategias que lleva adelante en todo país para dinamizar la cadena de valor de los alimentos regionales entre la producción y el consumo y promover la valorización del patrimonio cultural, la innovación productiva, la mejora de la competitividad y de la calidad de vida de las familias”.

De acuerdo con Bachur, “el crecimiento de estas experiencias contribuye a motorizar la economía local a través de la diversificación de la actividad económica del territorio y el fortalecimiento del capital social”.