Los precios de la soja nueva –correspondientes a la campaña 2018/19– incorporan un descuento originado en la incertidumbre macroeconómica argentina.

En los últimos cuatro meses el contrato de Soja CME Mayo 2019 registró una caída del 14,8% al pasar de 377,6 u$s/tonelada el 2 de mayo pasado a 321,4 u$s/tonelada hoy miércoles, mientras que en ese mismo período el contrato Soja Rosario Matba Mayo 2019 descendió un 17,7% al pasar de 311,0 a 255,8 u$s/tonelada (ver gráfico).

Si bien en junio pasado la soja Rosario logró capturar un diferencial respecto de los valores negociados en Chicago (CME) –producto de las represalias chinas contra la “guerra comercial” emprendida por Donald Trump–  en las últimas semanas el mismo se esfumó a partir de un crecimiento de la presión impositiva sobre el sector agroindustrial en general y oleaginoso en particular.

A mediados del presente mes de agosto se instrumentó un aumento indirecto de derechos de exportación sobre el aceite y la harina de soja por medio de la suspensión temporaria del cronograma mensual de reducción de alícuotas de retenciones sobre ambos productos.

Una semana después el gobierno nacional procedió a reducir los reintegros a la exportación de una extensa lista de productos agroindustriales “debido al contexto internacional y la necesidad de fortalecer la situación fiscal”. En lo que respecta a la harina de soja –principal producto de exportación argentino– la alícuota pasó de 2,05% a 0,50%.

Un inminente nuevo bloqueo comercial europeo al biodiesel argentino –que se elabora en un 100% con aceite de soja– generará un daño adicional a la industria aceitera argentina, que en la presente campaña representa alrededor de un 95% de la demanda local de poroto de soja.

La semana pasado el ex presidente del Banco Nación, Carlos Melconian, aseguró que, en caso de la crisis económica se profundice, no puede descartarse un “Plan C” por parte del gobierno nacional, el cual consistiría en una nueva “devaluación con retenciones” a las exportaciones.