Gracias al uso de imágenes satelitales, un equipo de especialistas del INTA Alto Valle –Río Negro– pudo estimar que, entre diciembre de 2019 y la primera quincena de enero, los incendios afectaron más de 32.000 hectáreas. En este sentido, advirtieron que en lo que resta de febrero será vital extremar las medidas de prevención para evitar el avance del fuego.

Sobre eso habló con Palabra de Campo -por Radio 10- el comunicador de INTA, Pedro Ibáñez, quien asegura que, tal como sostienen desde el equipo técnico de la institución, con la llegada del verano es habitual que aumente el peligro de incendios en el noreste rionegrino, y señaló que hasta ahora suman 32.212 hectáreas de pastizales naturales quemadas.

El noreste de Río Negro es la zona con mayor desarrollo de focos. Con 13.500 hectáreas, el departamento de General Conesa el más afectado. Le siguen Pichi Mahuida, con alrededor de 8.700 ha y San Antonio y Adolfo Alsina con casi 3.500 h afectadas cada uno, explicaron.

Si bien la acumulación de material altamente combustible (vegetación herbácea) no fue muy elevada durante 2019, debido a que las precipitaciones no superaron los 300 milímetros anuales, desde el 1 de diciembre de 2019 se registraron más de diez focos de incendios de diferentes magnitudes.

En este sentido, adelantaron que los focos de incendios pueden iniciarse por distintas causas. Entre las más recurrentes, se encuentran las tormentas eléctricas y la intensidad del viento, que favorece la propagación de las llamas, dijeron.

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