Sí, los cerdos argentinos tienen un estándar de calidad líder en el mundo. Sin embargo, los productores deberán estar atentos a que el estrés no se vuelva un factor que perjudique a los animales. Para evitarlo, el Médico Veterinario Marcelo Zysman explicó en Radio Campo algunos puntos a tener en cuenta.

En Argentina el consumo de carne de cerdo está creciendo, y pasó de un promedio histórico de seis kilos a uno en el último tiempo de entre 15 y 18 kilos. Los consumidores encuentran allí un producto más barato y con un montón de cortes disponibles, explica el especialista. Por eso es que necesitamos poner el foco en la sanidad y la salud de los animales.

Ahí, el rol del Estado es fundamental, pero el productor también es un factor clave porque es quien se encarga de la crianza. Y está demostrado que el estándar de calidad del cerdo se logra con el control del estrés.

Sin embargo, el estrés es la tabla que necesita de cuatro patas que la sostengan para formar una mesa -explica-. La primera pata se vincula a un ambiente controlado, la segunda a una pauta social también controlada, ambos aportando al cerdo como el animal de costumbre que es.

En tercer lugar, y muy importante, la nutrición: una pauta alimentaria que aporte sus necesidades nutricionales. La cuarta, y en la que el especialista hace especial énfasis: la inmunidad. Pero, más allá de las vacunas, ¿cómo se logra una buena inmunidad?

Zysman explica que es a partir del equilibrio entre las células de las defensas y los microorganismos que normalmente viven en el intestino del cerdo. Por la vehiculización del tubo digestivo, es importante el paso de gérmenes. Entonces en ese órgano vive una cantidad grande de bacterias.

Las mismas cumplen la función de destruir determinados nutrientes y eso favorece a la absorción. Por eso las bacterias cumplen un rol clave al igual que los glóbulos blancos o las defensas, que mantienen el equilibrio para que las bacterias no sean patógenas (o “malas”), y para que no crezcan en demasía y se coman ellas los nutrientes.

Y en el cerdo, casi un 30% de los glóbulos blancos se alojan en el intestino, por eso el manejo del ambiente, la pauta social, y los alimentos, aumenta la inmunidad y disminuye el estrés.