Guerra Comercial China – EEUU: Actuales y futuros efectos para la Argentina

La nueva escalada que muestra el conflicto comercial entre las dos potencias económicas más importantes del mundo afecta negativamente a los mercados internacionales, tanto financieros como agrícolas, con fuertes bajas en los precios de los granos, en particular de la soja. Esta situación impacta de lleno en la economía argentina, porque la oleaginosa y sus derivados constituyen el principal sector exportador del país

El derrumbe del valor de la soja en el mercado global guarda estrecha relación con este contexto geopolítico, además de los tradicionales fundamentos de oferta y demanda y del efecto de la fiebre africana en los porcinos que sufre China. En marzo de 2018 cuando se inició la guerra comercial el precio de la soja estaba en 390 dólares por tonelada en Chicago (Estados Unidos), mientras que en mayo de este año cotiza en torno a los 300 dólares. Lo mismo ocurrió con el aceite y la harina de soja: el primero cotizaba a 700 dólares un año atrás y en la actualidad se ubica en 600 dólares por tonelada, en tanto el segundo oscilaba en 400 dólares y hoy ronda los 330 dólares por tonelada.

“Hay mucha preocupación por la alta volatilidad del mercado internacional, que es ajena a las condiciones de oferta y demanda. Tenemos una volatilidad a la baja, y no estamos encontrando el piso para los precios de la soja, el trigo y el maíz”, sostuvo Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC). Y agregó: “hoy estamos perdiendo mercados en el sudeste asiático como Vietnam, Indonesia y Malasia, porque Estados Unidos con el precio de la soja más bajo en varias décadas está subsidiando a la industria de molienda de su país. Esto genera competencia desleal para Argentina”.

Nuestro país ha sido muy golpeado por esta coyuntura, debido a la importante caída que sufrieron los valores de los granos (soja, trigo, maíz y girasol) y de los subproductos (harinas, aceites y biodiesel). Al contexto de alta volatilidad e incertidumbre mundial hay que sumarle el mayor volumen por la cosecha récord que agrega presión adicional a las cotizaciones locales. La elevada carga impositiva por las mayores retenciones y la eliminación o disminución de reintegros para exportar también son parte de la tormenta perfecta, en un contexto financiero de alta tasas de interés que hace inviable el acceso al crédito.

Para Idígoras, titular de CIARA-CEC, es necesario definir con el Gobierno y las cadenas de valor de la soja y del maíz una hoja de ruta para el año que viene, porque si continúan estos precios probablemente haya un impacto negativo en la próxima siembra agrícola que podría determinar una menor producción.

“Ante ésta situación nosotros tenemos que prever el peor escenario, y manejarnos con eso. ¿Cuál es el peor escenario? la continuidad y la profundización de la guerra comercial por lo menos hasta fines de 2020, con lo cual vamos a tener que acostumbrarnos a vivir toda la campaña 19/20 con alta volatilidad y precios muy bajos”, advirtió el directivo que representa a las principales empresas agroexportadores.

Gustavo Idigoras, Presidente de CIARA-CEC

Finalmente, Gustavo Idígoras fue muy claro sobre el difícil panorama que se le presenta a Argentina de continuar la guerra comercial: “de cara a 2020 vamos a tener varias necesidades financieras y fiscales. Al no estar previstos más ingresos del Fondo Monetario Internacional, las exportaciones agroindustriales se van a transformar en el tesoro más preciado. Pero por la fuerte caída de precios no van a cumplir con las expectativas que tenga el Gobierno en ese momento. Por eso, es fundamental analizar en conjunto con las autoridades y demás fuerzas políticas el trazado de una hoja de ruta en materia tributaria y macroeconómica que dé respuestas a todas las necesidades y que aliente a tener condiciones para sembrar y exportar durante la próxima campaña agrícola”.

De prolongarse el conflicto entre China y Estados Unidos la producción local podría sufrir una importante merma y una disminución en las ventas externas. Según cálculos del sector privado, tanto la exportación de soja como de subproductos podrían registrar un recorte de 5 mil millones de dólares en 2020, comparado con los cerca de 20 mil millones de dólares que se van a colocar en los mercados internacionales este año. Esto provocaría una baja en los ingresos fiscales de aproximadamente unos 1500 millones de dólares en concepto de retenciones, ganancias y otros impuestos.

* Darío Guardado. Periodista de Agrotips
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