(Gustavo Gavotti)

El ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, aseguró este jueves que “son dos herencias no deseables” lo dejado en 2015 por el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y la que dejará ahora Mauricio Macri a la próxima administración.

El funcionario reconoció que los datos de inflación y pobreza son “malísimos”, pero defendió las mejoras logradas por la gestión Macri, como haber reducido el déficit total del 7% en 2015 al 3,5% en la actualidad.

Lacunza dijo que “no es un momento para polemizar” con las afirmaciones del presidente electo Alberto Fernández, “sino para cooperar”. Opinó que “no importa tanto quién tiene razón”.

En declaraciones al programa Va de Vuelta, que se emite por Radio Nacional, el funcionario aseguró que “lo mejor” que pueden hacer el gobierno saliente y el entrante en la transición es que la gestión Macri “termine con la mayor cantidad de recursos posibles” para que la administración de Fernández “pueda desplegar sus políticas”.

2015 y ahora

Para comparar el fin del gobierno anterior con el del actual, Lacunza dijo que la administración de Cristina Fernández de Kirchner terminó con mejor fachada y peores cimientos, con “condiciones difíciles de maniobrar”.

“Este Gobierno (el de Macri) termina con peor fachada en términos de bienestar, pero con mejores cimientos para que el que siga pueda construir”, sostuvo el funcionario nacional en la radio pública.

Sostuvo que durante el gobierno de Macri “hubo cosas que indudablemente no funcionaron y esto es público. La inflación es bastante más alta que al final de 2015, que ya era altísima. Y la pobreza también es más alta”.

Al hablar del desempleo señaló que “hay una controversia”, porque el Indec anterior “mentía”. “Este Indec dice que en este período se crearon 1.230.000 puestos de trabajo, muchos de ellos informales por lo que hay un pasivo en la calidad del empleo. Esto no alcanzó para 1.800.000 personas que se incorporaron al mercado de trabajo. Pero se crearon puestos de trabajo, esto no es tan opinable”, afirmó.

Según Lacunza, “hay datos objetivamente peores y este gobierno los muestra. La inflación nos duele, es malísima, pero la decimos todos los meses, ponemos la cara ahí, pero no es porque somos patriotas sino porque corresponde. La pobreza también, no es 40% (como dice Fernández), es 35%. Es un consuelo sonso, porque es altísima, pero la mostramos”.

Las mejoras Indicó que hay otras cosas que están objetivamente mejor. “No es que la Argentina es un Fórmula Uno. Pero es un vehículo que tiene algunos repuestos renovados. Tenemos el déficit fiscal agregado (con intereses de la deuda incluidos) es del 3,5% (del PBI) cuando era del 7% en 2015. Ahora hay superávit comercial y casi equilibrio en la cuenta corriente”, explicó.

También señaló que ahora hay un tipo de cambio competitivo, casi 90% superior al de diciembre de 2015 que “estaba artificialmente bajo”, lo cual es “fundamental para poder crecer”. En ese sentido, afirmó que también hay “tarifas que se actualizaron con un alto costo político electoral. Antes las tarifas estaban bajas pero los usuarios igual las pagaban con sus impuestos por subsidios”.

Lacunza también destacó la reconstrucción del Indec. A diferencia con 2015, cuando había una oscuridad estadística importante y el cotejo era difícil porque se comparaba con termómetros privados en materia de pobreza e inflación y empleo, ahora las estadística son creíbles. “La recuperación de la confiabilidad de las estadísticas es un activo institucional que queda, no es tan opinable”, sostuvo.

Reflexiones

“El auto está en la banquina, no decimos que no, porque mostramos la inflación y la recesión. Pero está en mejores condiciones para salir a la ruta. Está en la banquina, no en la ruta. En 2015 también estaba en la banquina, porque hace cuatro años que no crecíamos”, graficó.

Dijo que durante el kirchnerismo a ese auto “a veces se le ponía un combustible con anabólicos por lo que salías, hacías 20 kilómetros y tenías que parar de nuevo. Nuestros resultados no fueron mejores en términos de crecimiento. Son dos herencias no deseables, la de 2015 y ésta, con distintos matices”.

La deuda

¿Hay negociaciones para ir juntos al FMI?, le consultaron. Y el funcionario respondió: “Eso es una posibilidad pero la decisión es del gobierno electo. Si quieren anticipar una misión, nosotros estamos a disposición. Como eso lo tiene que continuar el nuevo gobierno, el tiempo lo tiene que manejar ellos”.

¿La deuda es impagable como dice Alberto?, fue otra pregunta. A lo que el funcionario comentó: “Creo que apunta a los plazos de la deuda. Si es así, coincido, creo que la Argentina no tiene un problema de solvencia pero sí de liquidez. Y hay un cronograma de vencimientos exigentes para los próximos cuatro años. Entonces la renegociación tiene que hacer más énfasis en los plazos que en los montos y esa es la propuesta que nosotros tenemos en la cabeza y en el proyecto que mandamos al Congreso”.

Por la corresponsalía Buenos Aires