Pasaron dos semanas desde que el Gobierno de La Pampa prohibió la comercialización de agroquímicos en todo el territorio, y siguen las repercusiones. Sobre eso dialogó con Palabra de Campo -por Radio 10- el director ejecutivo de CASAFE, Federico Landgraf. El miembro de la entidad asegura que, en términos generales, todos los actores involucrados en el conflicto tienen el mismo norte.

Tanto el Gobierno de La Pampa, como la industria, los productores, el activismo ecologista, creemos que hay que buscar que el desarrollo del sector sea armónico con el ambiente y que se hagan aplicaciones respetando las normas del ambiente y garantizando que no se perjudique a nadie”, dijo.

Si bien marca que hasta ahí hay acuerdo, resalta que es casi una cuestión de modos. Y, sobre todo, dice, los reclamos más fuertes vienen de la mano de los productores, que no sólo se enfrentan a esta prohibición sino también a un proyecto de Ley que impulsa el Ejecutivo provincial y “tiene particularidades bastante restrictivas”.

Es ahí, asegura, donde hay mucho por reformular. “Las buenas prácticas agrícolas son el camino, porque hacen que se dé una buena aplicación sin injerencia sobre nuestros vecinos. Es ese el camino para resolver conflictos como este”, insiste.

El diálogo con la gestión pampeana, dice, ha sido fluido, sobre todo a través de la Fundación Campo Limpio, y particularmente durante el proceso de prohibición de la comercialización, hasta donde se venía trabajando en conjunto para acelerar las obras necesarias para volver a habilitar la compra y venta de fitosanitarios.

Pero a la prohibición se suma un proyecto de Ley presentado la semana pasada, por el que aún no se inició proceso de diálogo alguno, y que -según Landgraf- tendrá muchos espacios para que el sector haga sus aportes, sobre todo respecto de las distancias de aplicación.

“En jornadas de capacitación de aplicaciones se habla de 10 a 44 metros para aplicaciones aéreas y 10 metros para aplicaciones terrestres. Mientras tanto, Agricultura habla de 100 metros para terrestres y 300 para aéreas, y este proyecto de Ley supera los 1.000 metros de distancia. Tenemos mucho por trabajar en ese sentido, no puede ser que se pase de dos a cuatro dígitos con tanta facilidad”, concluyó.

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