El ministro de Economía, Martín Guzmán, negocia la deuda del Gobierno con los fondos y sus abogados, y según Clarín, ya anticipo que quiere que esa negociación sea “ni agresiva, ni amigable, sostenible”. Esto, luego de que el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, anunciara el estiramiento de los pagos: estaría “marcando la cancha a los acreedores”.

Por su parte, el presidente Alberto Fernández puso como fecha límite para el cierre de las negociaciones el 31 de marzo, porque tiene claro que hay que evitar el default. Cuando se deja de pagar, los acreedores se desprenden de los títulos y los papeles pasan a ser comprados por fondos buitres que luego litigan contra Argentina en los tribunales internacionales.

En diálogo con el mencionado medio, el licenciado Andrés Malamud sostiene que somos una hoja al viento en un contexto en el que Trump, “lejos de ser torpe, se muestra como un hábil calculador en la tensión con Irán, un país que nunca ganó una guerra pero jamás perdió una negociación”.

El Ministro de Economía, Martín Guzmán (Foto: Ministerio de Economía/AFP)

El Ministro de Economía, Martín Guzmán (Foto: Ministerio de Economía/AFP)

Sobre la deuda, el economista Miguel Bein anticipa para los acreedores privados una postergación de pagos por cuatro años con quita de 20% en intereses y otro 20% en el capital, y destaca el anuncio de paritarias sin cláusula gatillo: “No habrá recomposición en los salarios medios y altos de lo perdido en 2019, es una manera de combatir la inercia inflacionaria. El esfuerzo cae sobre la clase media y con un criterio austero el Gobierno ayudará a los más complicados”.

Guillermo Carracedo, vice de la Bolsa, advierte que así como las inversiones productivas no vinieron con Macri, tampoco lo harían ahora: “Sobran los financieros, pero el que hunde capital busca otras condiciones. Y piensan en diez años, un período que incluye a más de un gobierno”.

Finalmente, Roberto Bisang, ex coordinador del Censo Agropecuario, señala que en el campo coexisten múltiples realidades. La actividad está en transformación: corrió la frontera agrícola a Santiago del Estero, San Luis, Salta y Tucumán, e incorporó etapas industriales en las explotaciones. “Estamos hablando de un tren lanzado, con agricultura de precisión y con 80 empresas de porte a la vanguardia mundial. Hoy sufren el descalce entre el dólar con retenciones que les pegan, los impuestos y los insumos dolarizados que deben afrontar”.