El coronavirus tiene alerta a la economía global y pone luces sobre varios mercados. Uno de ellos es el de la carne, y Argentina crece desde hace un tiempo en su participación, sobre todo por sus ventas a China. Sobre eso dialogó con Radiocampo -por Radio Colonia- el coordinador técnico de la Mesa de las Carnes, Víctor Tonelli.

Pero para entender este problema, dice, es necesario dar un paso atrás, porque antes de que apareciera el coronavirus en la escena del gigante asiático, el mercado de carnes ya se había complejizado enormemente. A principios de noviembre, de hecho, hubo una feria internacional en la que los importadores validaron una suba de entre 15 y 20% en una semana.

Eso permitió que se cerraran negocios superadores y, sumado a la suba de precio en otras carnes, generó que el Gobierno chino tomara algunas medidas como quitar la asistencia financiera a muchos importadores chicos que habían generado este desequilibrio en el mercado, porque les había subido el índice de precios a los alimentos de ese país en un año un porcentaje cercano al 17,5%, mientras que su inflación anual estimada era de 4,5%.

Cno esto, muchas de las importaciones sufrieron procesos de renegociación mientras la mercadería ya había sido despachada. Muchas exportaciones de noviembre y diciembre pasaron por ese proceso, que aún está sin resolver, y cuando todo el mundo suponía que para la llegada del Año Nuevo Lunar chino de alguna manera se consumirían grandes cantidades para desagotar este conflicto, aparece el coronavirus.

Con el brote de la enfermedad, se para el país, los consumos, los viajes, las reuniones, y los trabajos conjuntos. Entonces no se terminó la renegociación que quedó pendiente y esto generó un problema significativo de pagos en la Argentina y también en Uruguay, por ejemplo. Sin embargo, en el país vecino la situación es diferente porque al menos en Argentina los frigoríficos vienen de lograr buenas rentabilidades y tienen espalda para afrontar el momento.

Así, a un problema no resuelto de manejo de precios se le suma el coronavirus, y la situación tiene final incierto, dice Tonelli, que advierte que el tema excede a la carne y atraviesa a toda la economía mundial. A la vez, el especialista sostiene que el problema que esto arrastró a la cadena de pagos no es menos para las exportaciones de carne argentina, que en los últimos tres meses del año habían llegado a volúmenes y montos de dinero muy altos.

Si bien remarca que es difícil estimar un costo de pérdidas o cuánto está en juego con estos conflictos, calcula que al sector frigorífico de Uruguay podría costarle unos 50 millones de dólares, mientras que en Argentina ese número podría acercarse a los 100 millones de dólares.

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