El Congreso Maizar 2019 quiso dedicar un panel al Management de la innovación, entendida como la introducción de algo nuevo o con mejoras significativas en materia de productos, procesos, métodos de comercialización u organizativos. Para ello convocó arepresentantes de tres empresas bien distintas, cuyo denominador común es el de haber sabido adelantarse y generar nuevos negocios: BLD, Ucrop.it y Prodemán, en una charla coordinada por Peter Hyland, gerente general de Rusticana.

Una de los casos fue el de BLD, dedicada a agregar valor a sus clientes innovando en agronegocios y servicios financieros. “Surgimos en 1999, con una sociedad destinada a operar, asesorar y capacitar en derivados, como futuros y opciones”, relató Fabio Bini, fundador y presidente. En 2001 la empresa se inició en el corretaje de granos, mediante un modelo de negocio de franquicias en el interior del país, orientado a brindar un servicio intensivo mediante programas de capacitación. “Nuestro target, inicialmente, fue el productor agrícola mediano”, explicó el emprendedor. Una innovación importante se dio cuando se contactaron con automotrices como Ford, Toyota y Volkswagen. En dos años y medio, tras capacitar a concesionarios, realizaron 1.500 operaciones de canje de granos. “Varias compañías de primera línea comenzaron a confiar en nosotros, y eso fue muy importante”, señaló Bini.

Una clave para la empresa fue apuntar siempre a estar a la vanguardia en cuestiones tecnológicas: con sistemas informáticos propios desde sus inicios, en 2018 inauguró un departamento de machine learning, que aplica información matemática para resolver distintos tipos de problemas. Recientemente, desarrolló un protocolo de intercambio de información (GIX) para el comercio de granos, que presentó a la Bolsa de Comercio de Rosario. “La idea de protocolizar los datos fue muy importante. El objetivo era que todas las corredoras, exportadores y grandes acopios pudieran intercambiar información pese a tener sistemas diferentes”. Esto generará importantes ahorros de tiempo y dinero. “Cada empresa podrá recibir en forma automática toda la información de producción que necesita”, dijo Bini.

Este año, BLD pasó a ser accionista de MUVIN, una start-up que genera software orientado a optimizar el transporte de granos, con seguimiento satelital a través de una app. “Esto permite encontrar en cada zona todos los camiones que están disponibles”, explicó Bini.

Otro caso innovador es el de Ucrop.it. “Hace un par de años, comprendimos que más allá de las criptomonedas, el blockchain es una tecnología que brinda una base de confianza y certeza en muchos procesos”, señaló Matías O’Keefe, cofundador.

Uno de los primeros proyectos de la empresa fue agilizar los certificados fitosanitarios del SENASA, que, hasta el momento, se imprimían en papel moneda y luego se mandaban por avión a un importador en Sudáfrica o China. “Hoy pueden escribirse y firmarse sobre blockchain, reduciendo todos los costos de logística y envíos. El certificado se manda en un PDF cuya autenticidad puede validar cualquier persona en cualquier lugar del mundo con certeza total”.

A partir de allí, comenzaron a pensar otros usos del blockchain, específicamente, en el sector agropecuario. “Hoy promovemos la producción descentralizada de alimentos de calidad”, explicó el disertante. La idea es que aquellos productores que apuestan a la calidad pueden usar su expertise para atraer inversiones. “Buscamos alinear la financiación con los procesos de producción”, dijo O’Keefe. En la Argentina, el 1% de los productores más grandes concentra el 36% de la producción. “A los más pequeños se les hace cada vez más difícil competir sin financiamiento. Y la opción tradicional consiste en endeudarse. Nosotros buscamos cambiar ese paradigma”, explicó.

También se presentó el caso de Prodemán, empresa dedicada a la producción, acopio, selección y comercialización de maní y sus derivados, que hoy tiene una planta de 90.000 m2 cubiertos en General Cabrera, Córdoba, con 600 empleados, y exporta a más de 30 países, incluyendo a Holanda, China, Chile, Alemania, Reino Unido, Sudáfrica y Rusia.

Ivana y Guillermo Cavigliasso, segunda generación a cargo de la compañía, contaron que la primera siembra de maní se hizo en 1976, y en 1985 exportaron 2.000 toneladas, que triplicaron en menos de diez años. “Hasta 1998, un 98% de nuestra producción se exportaba”, explicó Ivana. A partir de allí, decidieron apostar también al mercado interno y el agregado de valor, y en 2010 lanzaron su propia marca, Maní King. Se encontraron varias dificultades, como un bajo consumo de maní per cápita, problemas en la distribución y la necesidad de invertir en infraestructura, pero tres años después, la empresa exportó su primer contenedor a Uruguay de productos manufacturados.

En otro orden, uno de los logros más ambiciosos de Prodemán fue la construcción de una usina eléctrica a partir de biomasa de la cáscara de maní, que genera energía equivalente al consumo de 18.000 hogares. “Fue una apuesta importante, que requirió una inversión de 25 millones de dólares”, explicó Guillermo.

A modo de conclusión, Diego Pons, fundador de CIQ, firma dedicada al desarrollo de equipos y áreas de innovación en organizaciones, encontró la capacidad de innovar como el rasgo común entre las empresas del panel. “Los negocios del presente no serán, necesariamente, los negocios del futuro. Cuántas empresas que en su momento fueron emblemáticas de un rubro, como Blockbuster, y hoy han desaparecido. Lo mismo ocurre con muchos oficios vinculados al sector agropecuario”, señaló.

Para poder trascender en el futuro, agregó, hay que ocuparse primero de la empresa del presente. Y una forma de hacerlo es “abrazar la innovación en forma sistemática”.