Tras un comunicado de Paraguay sobre la salida de Argentina de algunas negociaciones que mantienen los países miembro del Mercosur, las entidades del agro repudiaron el accionar de nuestro país, y desde el Gobierno se encargaron de esclarecer esto que para ellos fue algo así como “un teléfono descompuesto”.

Sobre eso dialogó con Palabra de Campo -por Radio 10- el embajador designado de la Argentina ante el Mercosur, Mariano Kestelboim, que asegura que todo empezó porque “Brasil está teniendo cada vez más una vocación aperturista y decidió acelerar los acuerdos comerciales que estaban en proceso, pero los llevó a un ritmo extraordinario, un ritmo que no tiene precedentes en la historia del Mercosur y que no es habitual en las negociaciones económicas internacionales”.

Por la situación dramática que vive la economía argentina, con todos los problemas de la deuda externa, más los que trajo la pandemia, no está en condiciones de asumir ese compromiso de acelerar las negociaciones. Entonces, se decidió buscar la forma de no obstaculizar el trabajo que vienen haciendo los representantes de los otros países, mantener la armonía en el marco del bloque, pero dejar en claro que Argentina hoy no puede seguir ese ritmo”, explicó.

Según sostuvo Kestelboim, “se está viendo la forma legal de que el Mercosur pueda seguir trabajando plenamente en negociaciones internacionales sin que la posición de nuestro país altere el interés de los otros socios del bloque”.

“Argentina sigue siendo miembro pleno del Mercosur, porque no se trata solo de una alianza de negociadores de acuerdos comerciales. Es una integración latinoamericana mucho más amplia con acuerdos políticos, financieros, migratorios”, dice, y sostiene que “el bloque está actuando en este momento, a principios de este mes se decidió el desembolso de 16 millones de dólares adicionales para los cuatro miembros del bloque para combatir la pandemia”.

En esa línea, agrega que “el Mercosur es mucho más que negociaciones internacionales. Sucede que por la situación de Argentina, para no generar mayor incertidumbre en materia productiva, y particularmente para las empresas industriales y los trabajadores, se está buscando la forma de no acelerar decisiones, sobre todo porque, por ejemplo, en el caso del acuerdo con Corea, que tiene una estructura productiva bastante más desarrollada que la de la Argentina, no hay siquiera un estudio de impacto de lo que ocurriría si se hace una apertura como la que proponen los negociadores”.

Cuando se enteró, señala, y teniendo en cuenta las circunstancias, coincidió: “Me pareció muy razonable, y estamos encontrando una solución consensuada con los demás miembros del bloque para que no haya distorsiones ni rupturas. Ese fantasma de alejamiento de Argentina del bloque, por supuesto, hay que desecharlo absolutamente”.