A partir de los últimos datos brindados por el INDEC el 1 de septiembre de este año sobre los complejos exportadores se pueden obtener datos relevantes de la estructura productiva del país, principalmente en términos de cuáles son los sectores que obtienen las divisas para sostener el equilibrio en la balanza comercial del país (750 millones de dólares a julio de 2016) y no tener que recurrir al endeudamiento externo para sostener un desequilibrio comercial estructural como ha pasado en otros años.
Cabe resaltar que dentro de la discusión acerca de cuál debería ser el superávit o déficit comercial de un país determinado (máximo, mínimo, monto, duración), no existe un consenso. Para poner ejemplos hoy el mayor superávit del mundo lo tiene china con 592.998 millones de dólares, un 5,40% de su PIB, básicamente un PBI nuestro. Para tener una idea del cambio de este guarismo, es interesante ver el superávit de su balanza comercial en 2011, que era de 154.897 Millones de dólares, básicamente aumentando casi 4 veces. Siempre que China tuvo un resultado similar en su balanza comercial en los diversos foros internacionales salió el tema de poner un tope a estos resultados en un 4 % del PBI, cuestión que nunca llegó a materializarse. En otros sistemas monetarios internacionales se hubiera recurrido como en otras épocas a “dialogar” con el país para que aprecie su moneda para disminuir su superávit (ejemplo Japón en 1985 con el acuerdo de Plaza)1.
En el otro extremo tenemos Estados Unidos, que posee la friolera suma de 803.031,3 millones de dólares, un 4,47% de su PIB, en DEFICIT de balanza comercial. Si lo escuchó bien. Nosotros el año pasado acumulamos un déficit de 3.000 millones de dólares, 250 veces menor. Pero usted se pregunta, como puede Estados Unidos tener semejante tamaño de déficit comercial y no caer en una crisis de balanza de pagos como siempre ha caído la Argentina. Bueno, principalmente por que Estados Unidos tiene una enorme cantidad de ingresos en su balanza de pagos por ingresos de capital entre ellos, lo que muchos economistas llaman “ingresos invisibles”. A su vez tiene un activo lo convierte -en los hechos- en la empresa mayor capitalizada del mundo. Mucho más capitalizada que Facebook, Amazon, GM, Mc Donals o Nike. Y esta empresa es la “emisión” del billete de moneda corriente para las transacciones mundiales y moneda de reserva para todos los bancos centrales del mundo: El Dólar.
Usted debe saber que cuando el comercio mundial aumenta o se incrementa el PBI de países como Ecuador o Puerto Rico o usted quiere mantener sus depósitos en dólares, se está aumentando la demanda global de dólares por lo que Estados Unidos posee una ganancia, y esto se llama en la jerga económica, “Señoriaje”. Al aumentar la demanda de dólares a nivel mundial, Estados Unidos puede financiar su déficit presupuestario y política monetaria expansiva emitiendo dólares sin generar inflación en su economía. En nuestro caso el gobierno emite dinero y “con esto recauda”, pero en la jerga económica esto recibe otro nombre: “impuesto inflacionario”. El gobierno argentino como posee un gasto muy superior a sus ingresos y necesita que el Banco Central emita moneda para que este pueda hacer frente a sus gastos. Y como esa emisión es mayor de lo que crece la economía por año, esto ocasiona que tarde o temprano los precios aumenten disminuyendo el poder de compra de los billetes físicos en su poder, de su cuenta bancaria, de su sueldo o de sus ganancias en su negocio.
Volviendo al título del informe, sobre la composición de las exportaciones, lo más relevante a simple vista es la participación de los complejos exportadores en el total de las exportaciones. La combinación de exportaciones de complejos vinculados al “campo” (Oleaginosos, cerealeros y bovinos) y las vinculadas a las “economías regionales” (Frutihortícolas, pesquero, maní, uva, forestal, tabacalero, ovino y algodonero) llega al 64 % de las exportaciones totales para el primer semestre de 2016 por lo que demuestra la importancia de estos sectores para la economía en términos de generación de divisas, empleo, balanza comercial, etc. Este es un numerario meramente estructural que nos indica un poco la “ventaja comparativa” que tiene Argentina.
Por el lado coyuntural, es interesante observar la evolución de las exportaciones en los diferentes complejos comparando el primer semestre de 2016 contra 2015. Las exportaciones bajaron un 2,7 % con respecto a igual período del año pasado. Las mayores bajas se pueden observar en el sector automotriz, petroquímico, en el resto de las exportaciones no comprendidas bajo algún complejo de la clasificación del Indec, oro y bovino. Es evidente que gran parte de estas exportaciones han caído por la recesión que se está dando en Brasil, en donde para el primer semestre de 2015 y 2016 fueron el destino del 42 % y 35 % respectivamente de las exportaciones de MOI (Manufacturas de Origen Industrial) de la Argentina, siendo el principal destino de las mismas. Se puede observar un incremento importante en las exportaciones de MOI al NAFTA aumentando un 23,3 % interanual para el mismo período de 2015. No es casual la apreciación de la moneda estadounidense y el crecimiento en los últimos años y la relación con este resultado. Sacando  esta zona y ciertos destinos con importes menores, las exportaciones de MOI han caído en todos los destinos.
Analizando las exportaciones de MOI hacia Brasil han caído en promedio un 30% comparando mismos períodos en ambos años. Las caídas han sido significativas en todos los rubros. Con respecto a productos primarios y MOA los envíos han aumentado un 6,6 y 2,1 %.
Tomando los datos del ICA para los primeros 7 meses del año, si tomamos los precios del año 2015 para computar a las cantidades exportadas en el 2016, las exportaciones crecerían de 32.700 millones a 35.803 millones de dólares. Pero aplicado también los mismos precios de 2015 a las importaciones de 2016, el saldo de la balanza comercial sería deficitario, lo que demuestra que los términos de intercambio para Argentina han mejorado en estos últimos 7 meses.
Para el caso del sector bovino (que comprende los complejos carne, cuero y lácteos), hay una caída muy grande en el valor de las exportaciones del complejo lácteo del 34 % cuyo principal destino es el Mercosur, y cueros del 22,1 %. En el caso del complejo carnes sus ventas al exterior fueron un 3,9 % superior al primer semestre de 2015.
Con respecto a 2013 las exportaciones en el primer semestre de 2016 han caído un 29,4 %. En donde las caídas más abruptas se pueden observar en el complejo automotriz cayendo un 54,3 % y en el complejo siderúrgico un 77,2 %.
1 El 22 de septiembre de 1985, las cinco naciones más industrializadas de aquel momento acordaron un programa conjunto para devaluar el dólar. A esta reunión celebrada en el Hotel Plaza de Nueva York se le llamó “Acuerdo Plaza” y a ella asistieron los ministros de economía y gobernadores de los bancos centrales del Grupo de los Cinco (países G-5: Francia, Japón, Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos). Entre todos acordaron depreciar el dólar estadounidense en relación al yen japonés y el marco alemán interviniendo en los mercados de divisas. Esto ayudó a reducir el problema del déficit comercial de EE.UU. y demostró la voluntad de los gobiernos en los mercados de divisas para alcanzar sus objetivos macroeconómicos.