Desde el 2015, Pablo Torello es diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Oriundo de Bragado y formado en el grupo CREA, aprendió mucho de la política y aplica su experiencia de productor para definir cuestiones que el campo necesita resolver.

El legislador reelecto para este mandato que inicia y terminará en 2023, pasó por Radio Campo -por Radio Colonia- y charló de los temas que ocupan al sector. En principio, aclara que está convencido de que será el campo el que saque adelante el país, pero que será cuando lo dejen acumular capital: “Es la regla número uno de cualquier economía, si no se acumula capital no hay posibilidades de desarrollo”.

Sin embargo, considera que venimos haciendo todo lo contrario, y advierte que “desde hace 70 años nos empecinamos en destruir a un sector para bancar a otros que no son eficientes, lo que no quiere decir que no tengamos que ayudarlos, pero si lo vamos a hacer que sea con el capital de todos y no de una sola actividad”.

La política tiene una deuda con la producción”, asegura Torello al hablar de la Ley de Semillas que, por primera vez desde el 94, cuando comenzó la discusión, logró un acuerdo en el área productiva y gremial, pero se frenó por mezquindades políticas. Es que estaba todo dado después de que, en diciembre 2018, se consiguiera el dictamen de comisión. Terminó ese período legislativo y este año, después de resolver internas y elecciones primarias de las provincias, podría haber salido.

Sin embargo, para el diputado de Juntos por el Cambio fue la mezquindad política la que reinó, porque se frenó el acuerdo logrado una vez que, el 12 de junio de este año, se presentaron las fuerzas y alianzas que competirían en las elecciones. Poco más de un mes después, en la Rural de Palermo, empezó a correr el rumor que para agosto estuvo a un paso de hacerse realidad: un Decreto de Macri para poner en marcha este proyecto.

Yo no quería que salga por decreto porque estoy convencido de que tiene que ser una Ley, sobre todo teniendo en cuenta las ganas de todo el sector de que esta iniciativa logre consenso”, dijo.

Otro de los temas pendientes que espera poder trabajar en el primer tiempo del mandato que comienza en diciembre es la Ley de Fertilizantes que desgrava de Ganancias a ese sector. “El impacto es mínimo, intentamos explicarselo a los técnicos del Ministerio de Economía pero nunca comprendieron que si hay más uso de fertilizantes hay también más producción. Nunca lo tienen en cuenta y creen que el número les va a dar negativo, eso nos pasó por tener en el Gobierno a gente que no entendía cómo funciona”.

Retenciones y un futuro kirchnerista 

Torello admite que tiene una buena relación con todos sus compañeros de la Cámara Baja, y a los que pertenecen al kirchnerismo les dice que espera que hayan aprendido del pasado para este nuevo mandato. De hecho, contó su último diálogo con Kicillof (gobernador electo de Buenos Aires) y que lo invitó a comer un asado en el campo. En el tiempo en que fueron colegas del Congreso, “le pedí que se saquen el prejuicio con el campo”, y destacó que desde ese sector de la política se habla del campo y las pymes por separado, cuando el 98% de las empresas del campo son pymes.

Uno de los grandes logros del macrismo es, para el productor CREA, “haber reimplantado del concepto de libertad: sin trabas a la exportación y sin retenciones”. Después, admite, el contexto y la necesidad de recaudar llevaron a la administración de Macri a acudir a los derechos de exportación en septiembre del año pasado.

En el balance, destaca que “el Gobierno ha sido más que beneficioso para el sector, y esperamos que sigan estas políticas”. Así como lo han hecho otros dirigentes, Torello afirma que “el campo está dispuesto a poner más, sólo si eso aplica para todos los sectores y no para el agro únicamente”.

“Las retenciones son una guachada”, dice sin eufemismos el diputado oficialista, y advierte que desea que se eliminen para todas las industrias exportadoras. De hecho, sostiene que la clave seria, por ejemplo, que los productores paguen más ganancias, pero no retenciones, que no tienen en cuenta momentos como el de la última sequía, en el que tuvieron que pagar muchos con su capital.