La podología bovina es una disciplina veterinaria que existe como tal hace poco más de 10 años. Sin embargo, se ve a menudo que quienes hacen este trabajo son los propios peones del campo, hasta alambradores, o mismos veterinarios que lo incorporan dentro de su “combo” de tareas.

Pero se ha vuelto una especialidad más que importante, sobre todo si tenemos en cuenta que podría evitar pérdidas de hasta 15% de la producción lechera. Sí. Enrique Pofcher es Médico Veterinario pero se especializó en esta disciplina en Argentina y otros países del mundo y hoy es además docente de la Universidad Nacional de La Plata.

En su paso por Radio Campo -por Radio Colonia- explicó qué genera la renguera en el ganado. En vacas de tambo, sostuvo, no atender esta problemática afecta la reproducción y la producción de leche. Es que una vaca renga no va a manifestar su celo, no podrá ser inseminada y quedará vacía.

Además, el animal estará más tiempo echado y comerá menos, por lo que, a la vez, baja su condición corporal y da menos leche. Eso sin contar el trabajo doble que implica llevarla y traerla del ordeñe en esas condiciones.

“Si bien siempre se ha dicho que las principales causas de pérdida en los tambos son la mastitis y las enfermedades reproductivas, la renguera podría ya estar superando esos dos factores”, indicó.

Por ejemplo, dice, hay una vaca que está renga, se ordeña, sale del ordeñe con su esfínter de pezón abierto porque está dilatado, y se echa en el barro. Se anota como con problemas de mastitis, pero el origen de eso es la renguera. Y aunque la curen, se va a repetir.

Con la reproducción sucede algo similar, porque una vaca que fue inseminada quizás no se preña por su renguera, o no manifiesta el celo y no se deja montar simplemente porque le duele la pata, advierte Pofcher.

Se calcula que una vaca cuesta por evento de renguera unos 200 a 350 dólares en una lactancia, lo que significa entre el 10 y el 15% de la producción de leche.

Pero revertir esta tendencia al desconocimiento o la cuestión cultural que hace que el productor de carne o leche no llame al especializado en la problemática llevará tiempo y requerirá tareas de difusión, sobre todo las centradas en demostrar hasta dónde pueden llegar las pérdidas por no hacer caso a esta necesidad. Eso, claro, no podrá quedar sólo en manos de las ONGs, y Pofcher reclama que hay organismos como el Senasa, encargados de estas cuestiones, que no hacen nada por generar conocimento sobre el tema.