“En la zona agrícola núcleo hay mucha agua; algunos encharcamientos pueden hacer que se atrasen los trabajos de siembra, pero no se pude hablar de pérdidas; hubo acumulados muy importantes, pero como no fueron continuos, los suelos lo fueron filtrando”, indicó a Télam la analista de la Bolsa de Comercio de Rosario, Sofía Corina.

Según Corina, las zonas más afectadas por las lluvias fueron el noreste de Buenos Aires y “más que nada toda la parte de Buenos Aires”.

“Los suelos estaban bastante cargados de agua y no necesitaban más justo ahora que se estaba sembrando”, afirmó la especialista, quien agregó: “Esto atrasa el avance de la siembra y habría qué ver zonas puntuales con muchos encharcamientos para hablar de pérdidas del trigo. Hay mucho barro y eso dificulta todo”.

Corina reveló que durante el fin de semana cayeron 70 milímetros en el noreste de Buenos Aires, con picos de 80 milímetros (como en la localidad bonaerense de Baradero).

“Parece que no es mucho, pero veníamos muy cargados de humedad y cinco milímetros te complican”, indicó y agregó en el caso de la cosecha de maíz, “los trabajos de recolección se atrasan, porque el cultivo está humedecido y hay falta de piso”.

Por su parte, la analista del Departamento de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), Daniela Venturino, aseguró que “se frenó la actividad de siembra y cosecha”.

Venturino aseguró que “los avances, tanto en la cosecha como la siembra, están iguales a los registrados la semana pasada”.

Sin embargo, la especialistas aseguró que “no hubo tanto impacto negativo, sino más bien se van a producir retrasos”.

Según el último informe de estimaciones agrícolas de la entidad bursátil porteña, la siembra de trigo se ubicaba en 36,1% de las 6,4 millones de hectáreas proyectadas para el cereal, mientras que ya se recolectó 42,3% de las 48 millones de toneladas previstas.