¿Qué piensa el mundo del trigo que se produce en la Argentina?

De eso habló con Radio Campo el secretario de Agricultura de Córdoba, Marcos Blanda, luego de las excelentes conclusiones planteadas en el cierre de TrigAR 2019.

A lo largo de dos jornadas se realizó TrigAR, la primera edición de este Congreso Internacional que busca encontrar los desafíos y también los logros alcanzados en materia de producción de trigo y crecimiento de las exportaciones.

En diálogo con Radio Campo, el secretario de Agricultura de Córdoba, Marcos Blanda, explicó que en ese espacio se reunió la cadena del trigo argentino ofreciendo a los mercados del mundo nuestra producción y escuchando qué buscan y qué esperan del mismo.

Llegaron para eso delegaciones de tres continentes distintos -Europa, América y África-, así como representantes de unos diecisiete países, algunos ya compradores tradicionales -como Brasil y México-, y otros con perspectivas de comprar más y sumarse al crecimiento.

El funcionario provincial insistió en que es importante dialogar con esas delegaciones para conocer sus necesidades. “En nuestro país nos estamos dando la oportunidad única de hablar con nuestros compradores”, indicó.

Blanda se refirió además a los mayores problemas que tiene la cadena y entre ellos mencionó la logística, a la que describió como un manejo que nos viene sacando competitividad dentro de los mercados.

Sin embargo, destacó que desde el mundo ven con mucho interés que producimos a contraestación y contamos con capacidad y tecnología. “Cuando escuchan nuestras superficies, nuestros promedios y cómo de ellos sacamos calidad, nos cuentan la realidad de sus países que es muy diferente”, cuenta.

Además, el titular de Agricultura insistió en que lo que marcó la gran diferencia con nuestro país es el acompañamiento de instituciones públicas como el INTA, Senasa, las provincias, algo que no tienen pero que acá tenemos presentes desde hace tiempo.

Los representantes del extranjero también relataron cuáles son sus desafíos y cómo buscarán mejorar su productividad, y eso abre algunas puertas para exportar no sólo la producción sino también el conocimiento, el “know how”, y la tecnología.