Hace algunas semanas la Estación Experimental Agropecuaria del INTA en Sáenz Peña, en Chaco, confirmaba que esta inundación representa la peor de los últimos treinta años. Pero tratándose de un fenómeno climático recurrente en la provincia, ¿qué hizo que en esta ocasión sea particularmente grave?

Desde la localidad chaqueña, en exclusiva, el Ingeniero Agrónomo Juan José Zurita, coordinador de Recursos Naturales del INTA en esa ciudad, dialogó con Radio Campo -por Radio Colonia- y advirtió que esta vez el agua cubrió más superficie, duró más tiempo en los campos y afectó a mucha más cantidad de productores individuales.

Ante este panorama, y a pocos días de la salida del sol que los productores provinciales esperaron durante más de tres meses, comenzará a drenar el agua. Pero, ¿cuánto y qué falta para que se recupere la capacidad productiva en los campos más afectados?

El especialista asegura que, si hoy el productor aún tiene el agua en superficie, recién podrá empezar a drenar en agosto, y es probable que logren sembrar algún cultivo como, por ejemplo, girasol. En aquellos campos donde el agua permanezca por varios meses más, el productor estará mucho más afectado, y recién en octubre o noviembre podrá volcarse al algodón, algo que -a la vez- genera esperanza de que pueda ocurrir.

Pero cuando el agua drene, se verá uno de los mayores problemas que quedan como consecuencia de los excesos hídricos: la falta de nitrógeno, explica. Ahí, habrá dos alternativas. Si los productores tienen llegada al banco y cuentan con capacidad financiera, podrán solicitar un crédito para fertilizar, aunque lo ve muy difícil por el contexto en el que se enmarca el financiamiento para el agro en todo el país.

Esa es la única solución rápida, afirma. De no poder concretarse, la otra salida será esperar que la naturaleza cumpla su ciclo, aguardar a que el nitrógeno se reponga por una acción microbiana y ver que entre septiembre y noviembre se generen condiciones de stock de nitrógeno acorde a las necesidades de los cultivos.

Otro problema que aparecerá después que el agua comience a irse es la salinización de los suelos. Aquellos lugares donde la napa freática está elevada, eso aparecerá ante el drenaje del agua.

Soluciones hay. Para eso, Zurita llama a concientizarse acerca de tres cuestiones. En primer lugar, tener noción de que este problema existe y existirá siempre en la provincia, porque Chaco se formó bajo estos ciclos de inundaciones y sequías por las particularidades de sus suelos. “Va a seguir pasando y no vamos a descubrir nada nuevo”, dijo.

Luego, entender que el problema no podrá solucionarse dentro del predio individual, sino que será necesario volcarse al manejo integral de pequeñas cuencas, lo que requerirá ayuda del Gobierno provincial que hará o mantendrá canales, pero sobre todo demandará a los productores el hecho de asociarse, sabiendo que forman parte de una cuenca y que cualquier obra que se haga sin tener en cuenta este factor, perjudicará a los productores vecinos.

Por último, y con particular importancia, el Ingeniero Agrónomo destaca que será fundamental repensar los sistemas productivos y ver si realmente se están haciendo las cosas bien: “Habrá que analizar si seguimos con el monocultivo de soja o si hay que intensificar las rotaciones, algo de lo que parece haberse olvidado mucha cantidad de productores”.