Entramos a la campaña con pronósticos que daban señales de tranquilidad en cuanto a eventos “El Niño o La Niña”, pero poco a poco el clima se tornó desfavorable, y los planes fueron cambiando en medio de un tiempo de transición, lo que lleva a replantear los efectos de estos cambios y las decisiones a tomar.

Al iniciar la planificación de siembra 19/20, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó una intención de siembra de maíz para grano comercial de 6,4 millones de hectáreas. El avance de siembra hasta fines de septiembre se mostraba acelerado respecto a años anteriores, sin embargo, la falta de humedad en el perfil de suelos, el temor a un recorte de precios por cambios en las reglas de juego locales, y las escazas alternativas financieras, que pesan más por los mayores costos de implantación de este cereal comparado con soja, se conjugaron para, con un avance de siembra de casi el 46%, se reduzca el área en 100 mil hectáreas, pasando de 6,4 a 6,3 millones, lo que lleva a recalcular las estimaciones productivas para esta campaña, además de aumentar en la misma proporción la superficie destinada a la siembra de soja.
Considerando un rendimiento promedio nacional de maíz para grano en 80 qq/ha, según las últimas campañas normales, tenemos que habrá al menos 800 mil toneladas menos para este año, y no es seguro que este sea el último recorte.
En los mapas del informe semanal de clima de INTA Castellar, vemos dos fechas del porcentaje de agua útil en los suelos, y como ha crecido el área con restricciones de humedad hasta la semana pasada, donde la mayor parte de superficie productiva muestra reservas entre 0 y 30% de agua útil, mientras los pronósticos del informe semanal de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, muestra lluvias de 1 a 30 mm en la mayor parte del área productiva hasta principios de diciembre.

Si consideramos que cada hectárea de implantación de maíz compromete aproximadamente U$S 200/Ha por encima del costo de implantación de soja, tenemos desde ya una reducción de U$S 20 millones, por el recorte de área que se acaba de estimar en 100 mil hectáreas, si a esto le agregamos que un camión de 30 toneladas de cereal, transporta 3,75 hectáreas de maíz, considerando un rendimiento de 80 qq/ha, mientras cada camión transporta 9,4 hectáreas de soja, considerando un rendimiento promedio de 32 qq/ha, tenemos que, en esta reducción de siembra de maíz y aumento de soja, hay potencialmente una reducción de 16 mil viajes de camiones.
La ventana de siembra de maíz tardío llega hasta mediados de febrero, mientras la de soja de segunda, llega hasta finales de enero. Ambos cultivos comparten un interesante plazo de tiempo que, según la evolución del clima meteorológico y político, podría seguir modificándose, produciendo cambios en todo el entramado de la cadena, desde la inversión inicial en la implantación, hasta el volumen de cargas y posteriores caminos de agregado de valor.
Hacemos el cierre con información que permita tomar decisiones comerciales. Hasta ahora, con la siembra proyectada en 5,3 millones de hectáreas, se espera una cosecha de 50 millones de toneladas. A la fecha más de 13 millones ya están comercializadas en forma anticipada, de las que más del 60% ya tiene precio.

Vemos en el gráfico que, el maíz futuro MATBA abril 2020 sigue en valores de U$S 140/TN, luego de bajar abruptamente hacia la semana del 13 de octubre. Considerar el potencial de cosecha teniendo en cuenta los riesgos productivos, y calcular que tan rentable se vuelve un rendimiento normal a ese precio futuro, además de calcular el impacto de un recorte de precios de U$S -10/TN, que lleven el maíz abril a U$S 130/TN. Análisis necesario para cubrir valor con herramientas de futuros y opciones.

Conclusiones: El reloj sigue corriendo, y en medio de labores de siembra, se hacen cálculos analizando alternativas productivas, según variables climáticas y de precios. El clima no ofrece garantías y cada hectárea de maíz que pase a soja, tendrá un impacto de corto y mediano plazo en lo referido a costos de implantación y transporte, así como los precios futuros del maíz local, que podrían verse fuertemente afectados, para lo que se dispone de herramientas de gestión comercial como los futuros y las opciones agrícolas