Bolsonaro Fernandez

Desde que Alberto Fernández ganó las elecciones generales del 27 de octubre, la relación Argentina-Brasil tomó niveles de tensión. Jair Bolsonaro dijo que “los argentinos eligieron mal” y afirmó desde un principio que no viajaría a la Argentina a la asunción del nuevo Presidente.

Sobre eso habló con Radio Campo -por Radio Colonia- el analista internacional Jorge Castro, que explicaba que esta ruptura entre el mandatario brasileño y quien será su par después del 10 de diciembre, tiene un origen claro: Fernández viajó a Brasil en plena campaña y visitó en prisión a Lula Da Silva, exigiendo su libertad y asegurando que es un preso político.

El especialista advierte que esto es “inaceptable” para el Gobierno de Bolsonaro y el resultado es esta todavía virtual ruptura que podría ser práctica a partir de la asunción del líder del Frente de Todos. Pero, ¿qué podría generar una “ruptura” práctica entre ambos países?

“Las consecuencias serían extremadamente negativas para la Argentina”, dice Castro, y explica que existiría la posibilidad de que el Gobierno brasileño cancele las compras de trigo argentino, que en el período abril-septiembre de este año llegaron a los 2,5 millones de toneladas pero proyectaban aumentar a 5,5 millones de toneladas para 2020.

A esto hay que sumar el hecho de que Bolsonaro convocó a la reunión de Jefes de Estado del Mercosur para el 5 de diciembre. Es decir, para cinco días antes de que Macri deje la presidencia, porque su intención de denunciar al Mercosur sigue firme.

Cuando Macri le entregue, en su último viaje presidencial, la presidencia pro témpore del bloque a Bolsonaro, este último denunciará al Mercosur como “una unión aduanera con arancel externo” y eso lo llevaría a la quiebra, cuenta Castro, y advierte que, de concretarse, esto sería de gran impacto para la industria automotriz argentina, que dirige al mercado brasileño más del 80% de su producción.

Para evitar estos conflictos, advierte el especialista, la clave será que antes de asumir como Presidente, Alberto Fernández pueda viajar a Brasil y reunirse con Bolsonaro para llegar a un acuerdo que genere una especie de “tregua” para sostener los intereses de ambos países.