Si bien parece una realidad de esas aisladas, de las que se viralizan cada tanto en las redes sociales, es una constante en la vida de estos profesionales. Los médicos veterinarios están expuestos últimamente a muchas situaciones de violencia como consecuencia de diferencias sobre problemas en la atención diaria de los animales, sobre todo, de compañía.

“Los veterinarios nos estamos encontrando con estas situaciones ya de forma premanente”, explicaba Marcelo Zysman, médico veterinario, en su columna semanal en Radio Campo -por Radio Colonia-.

Allí, el especialista contó uno de los últimos casos que ocurrió a una colega cercana. Uno de los gatos a los que atendía tenía un problema serio y había que sedarlo para poder atenderlo. “No hace falta ser veterinario para saber que es difícil sondear a un gato que está molesto, y que para eso es necesaria la sedación”, aclara.

Sin embargo, explica, como ya se lo había sedado un día atrás y, por diferentes problemas atribuibles a faltas de cuidado, el gato se sacó la sonda, había preocupación por tener que repetirlo y la propietaria tenía temor que la nueva sedación tuviese consecuencias.

Y aunque los profesionales le explicaron los motivos, la propietaria del animal reaccionó queriendo romper todo el consultorio y hasta le arrojó una taza en la cara a la profesional veterinaria. Por eso hay ya una causa judicial bajo la acusación de “agresiones”.

Esto se repite, los médicos veterinarios lo están alertando y concientizando a sus pacientes o a los propietarios de sus pacientes sobre la necesidad de instar a la calma.